¿Todos debemos arrimar el hombro?

Huelga de hostelería en Asturies y la jeta de una patronal insaciable

17 de avientu de 2012 DE 2012 • Rafa Velasco

Decía un “prestigioso” hostelero, el otro día, que “todos teníamos que arrimar el hombro, que todos íbamos en el mismo barco”. Este asturiano de pro, que confunde asturianía con saber tocar la gaita e ir en procesión a Covadonga, es de los que cuando hay pérdidas llama a cooperativizar las mismas, pero cuando hay beneficios dice aquel famoso dicho de uno de mi pueblo que afirmaba “que lo mío ye mío, pero lo de los demás a repartir”. Pues no, señor mío, si usted monta una empresa debe saber que contrata a personas en una relación jurídica, llamada laboral, que se caracteriza por la ajeneidad en los riesgos y en los beneficios. Es decir, que usted debe pagar el salario gane o no, y que el correlato de ello es que si usted tiene beneficios los beneficios son suyos, pero si tiene perdidas también. Si no esta de acuerdo con esa regla de oro del sistema de trabajo capitalista no monte una empresa o monte una cooperativa, pero en ese caso, entonces las decisiones las tomamos todos/as, no vaya ser que solo vayamos en el mismo barco cuando este se hunda, pues eso en mi pueblu llámase “tener la cara más dura que el cemento armao”.

Oír al empresariado de la hostelería asturiana clamar por la congelación salarial, cuando llevan años sometiendo (de hecho saltándose a la torera el Convenio Colectivo) a sus trabajadores/as a un sistema de contratación enormemente precario, a horas extra forzosas no pagadas, a un no control de los horarios de trabajo, a miles contratados/as en negro etc., resulta un sarcasmo y un gran cinismo. La realidad de pérdidas en el sector hostelero no creo que la niegue nadie, pero las mismas no se deben a los niveles salariales, que en su conjunto en los últimos 8 años (los de vigencia de los últimos dos convenios colectivos) han implicado una pérdida formal de poder adquisitivo, según el IPC, de 0,87%. Si a ello unimos que el IPC teórico no se corresponde realmente con la subida real de los precios, pues esta sometido a mil trampas, y que han subido las retenciones e impuestos a las rentas del trabajo, ha subido el IVA, hay copago sanitario etc., la perdida real de poder adquisitivo de los 20.000 trabajadores/as de este sector resulta claramente escandalosa. La crisis ha traído una perdida enorme de poder de consumo de los sectores populares, y ello ha repercutido seriamente en la hostelería, sin duda, pero medidas de mayor ajuste laboral no traerán la mejora del sector, sino lo contrario. Olvida esa patronal que son los precios de los locales comerciales, en manos de una minoría oligoteniente, la que impone los gastos mayores en el sector, y que unido a la subida de los impuestos como IVA e IBI, la subida de la luz y el gas, las dificultades para obtener créditos etc., son las políticas de capitalismo salvaje las que llevan a los pequeños y medianos establecimientos al cierre. No se les suele ver a estos patrones ahora tan beligerantes enfrentarse a gobiernos, banqueros y demás usureros, mejor ser sumiso con el poderoso y déspota con el débil.

Oír al empresariado de la hostelería asturiana clamar por la congelación salarial, cuando llevan años sometiendo a sus trabajadores/as a un sistema de contratación enormemente precario, a horas extra forzosas no pagadas, a un no control de los horarios de trabajo, a miles contratados/as en negro etc., resulta un sarcasmo y un gran cinismo.

Los/as trabajadores/as de la hostelería, como los de muchos otros sectores, llevan años poniendo el hombro y, en este caso en particular, pagando los platos rotos, también, de políticas abusivas de precios, de lo que en Asturies llamamos “verle la cara al turista”, que han llevado a matar la “gallina de los huevos de oro” del “Asturies paraíso natural”. Eso si, cuando hubo beneficios “asgaya”, cuando se podían cobrar cubalibres a 7 y 8 Euros, cuando veías a los patrones del sector con BMWs y Audis, o con chalets horteras de 200 millones, etc., entonces no se le oía clamar por el reparto de los beneficios. En aquellos momentos también se les oía, como siempre llorar, y pedir contención salarial. Claro que hay pérdidas en el sector, y claro que a lo mejor no es el momento de pedir subidas salariales desmesuradas, eso lo saben bien los/as trabajadores/as, pero por lo menos si piden congelación que planteen congelar también los despidos, que asuman compromisos serios de mantenimiento de empleo y de cumplimientos de jornada. Pero, claro, de eso ná. ¿Reloj para controlar los horarios?, que va, eso va contra el libre mercado. ¿Supresión de las horas extra?, menos aún, a currar que ya es hora. Estos empresarios/as son los que plantean congelar salarios, teóricamente para mantener el empleo, pero luego no dudan en tirarte a la calle con indemnizaciones de 20 días año, que trasladan íntegramente al FOGASA, y si te he visto no me acuerdo. Claro, eso se llama libre mercado.

En esa coyuntura y en esa realidad se afronta la huelga de hostelería de Asturies para el 21 y 31 de Diciembre de 2012 y el 6 de Enero de 2013. Y ellos que no dudan en dejar a la gente en el paro o con salarios de menos de 1.000 euros en plenas fiestas navideñas, les sale ahora el espíritu cristiano, que olvidan el resto del año, para criminalizar al obrero y sus piquetes. Que si van estropear las fiestas a mucha gente, que si van a tener muchas perdidas, etc. Pero cínicos, cómo tenéis tanto morro, ¿cuando os preocupó el bienestar de la gente, ni en estas ni otras fiestas?; ¿no decíais que érais vosotros los que dabais trabajo?, ¿no será que si los/as trabajadores/as no trabajan la economía se para, no será que sin la gente de abajo vosotros/as nos sois nada? Yo creo que algo de eso ahí.

Quizás la huelga convocada no se hace en el mejor momento, dada la debilidad del movimiento obrero asturiano, sobre todo en ese sector, y se convoca de una forma extremadamente burocrática, y deberían haberse explorado otras formas de luchas más eficaces, en este momento, por generar menos costes al trabajador/as y más al patrón/a. Quizás, quizás, quizás. Pero la huelga esta ahí, y habrá que trabajar para que sea un éxito, y para hacer que esta patronal insaciable frene su voracidad. Yo no puedo parar, no trabajo en el sector, pero soy consumidor habitual (cuasi “chumador profesional”), pero esos días, por todos mis muertos, que a estos jetas no les consumo ni un euro, que aprendan a que la fuerza de la sociedad esta en el trabajo y que sin trabajadores/as bien pagados/as y sin consumidores/as contentos y contentas, ellos/as no son nada.