Spanish Revolution, Temporada IV

28 de xineru de 2013 DE 2013 • Diego Díaz

Este es mi primer artículo de 2013, así que voy a aprovechar la ocasión para hacer un breve resumen, recapitular, como si de una serie de televisión se tratase, sobre lo sucedido desde el inicio de la crisis.

Tras un episodio piloto titulado “desaceleración económica”, de triste recuerdo, a finales de 2008 comienza la primera temporada de nuestra teleserie, con el Gobierno socialista bombeando masivamente dinero público a unos bancos y unas constructoras que comienzan a sufrir el empacho de una década de crecimiento insostenible. El protagonista absoluto de esta temporada es José Luis Rodríguez Zapatero, un personaje sin demasiada chispa, que se nos va haciendo cada vez más antipático a medida que avanzan los capítulos (y los recortes sociales). El antagonista por otra parte no queda del todo claro: ¿los grandes sindicatos? No resultan demasiado creíbles en su papel de oposición al rumbo cada vez más antisocial de Zapatero y la falta de un buen antagonista es una de las principales razones de la baja audiencia de la serie, incluso cuando el 29 de septiembre de 2010 se convoca una huelga general, que pasa sin pena ni gloria. Le falla a esta temporada tensión, suspense y personajes con garra.

Todo lo contrario de lo que sucede en la siguiente, cuando el 15 de mayo de 2011 aparece en las calles y las plazas de España por fin un superhéroe colectivo capaz de generar grandes ilusiones en una población que ya empieza a sufrir masivamente en sus carnes los efectos de la crisis y las medidas neoliberales, emergiendo un poco más tarde un supervillano ya sí a la altura de las terribles circunstancias: Mariano Rajoy, el jefe de una peligrosa banda encabezada por Wert, Ibáñez, Montoro, Soria, Cospedal y otros malvados menores, que ganan las elecciones el 20 de noviembre. La serie se pone animada y la audiencia aumenta, pero ese superhéroe colectivo en el que tantas esperanzas se habían depositado comienza a dar síntomas de agotamiento y poco a poco va retirándose de la serie, ocupando un papel cada vez más simbólico, mientras que Rajoy y sus gángsters de la economía demuestran estar en plena forma para seguir cometiendo sus fechorías, siendo incluso más letales de lo que sospechábamos para la democracia y los derechos sociales. Tanto es así que hasta empiezan a perder apoyos entre sus electores, asustados al comprobar lo que habían votado. En el papel de líder de la socialdemocracia hay un actor tan flojo que la audiencia sólo desea que los productores de la serie lo retiren cuanto antes, aunque el tipo se resiste a abandonar su papel, aferrándose a un contrato al parecer blindado que hace muy difícil su despido.

¿Habrá relevo en La Zarzuela? ¿Y en Ferraz? ¿Hasta dónde llegarán los escándalos de corrupción? Todo esto lo sabremos en la nueva temporada, que comienza el 23F con manifestaciones en toda España convocadas por las mareas ciudadanas. No falten al estreno.

¿Y en esta última temporada que ha pasado? Ha sido extraña, con grandes episodios protagonizados por los herederos del 15M, como el del Rodeo al Congreso; las mareas verde y blanca, o secundarios llenos de carisma que han sido la gran revelación, sobre todo la Plataforma de Afectados por la Hipoteca; momentos de humor, casi todos protagonizados por un monarca en horas bajas, y subtramas inesperadas como la revuelta minera y el auge independentista en Catalunya, que bien podría dar para un spin-off, es decir una teleserie propia. Sin embargo, la critica televisiva comenta que para la que está cayendo, 6 millones de parados, miles de desahucios, privatización de servicios públicos y barra libre de recortes, ha faltado voltaje, conflicto, chicha. La audiencia es alta, pero mucho menos de lo que debería ser.

Así que 2013 se presenta como un año de grandes incógnitas: ¿logrará el espacio social surgido del 15M consolidarse y recuperar el protagonismo perdido organizando el malestar de unas clases populares crecientemente empobrecidas? ¿IU se lanzará a la ofensiva para consolidarse como el referente político de la indignación y la alternativa a las políticas neoliberales, o se echará a dormir la siesta, como así parece, esperando que el deterioro de la situación y el desprestigio del PSOE le permitan llegar a un 15% de los votos sin demasiado esfuerzo? ¿Habrá relevo en La Zarzuela? ¿Y en Ferraz? ¿Hasta dónde llegarán los escándalos de corrupción? Todo esto lo sabremos en la nueva temporada, que comienza el 23F con manifestaciones en toda España convocadas por las mareas ciudadanas. No falten al estreno. El guión está más abierto que nunca.