Sin miedo a perder. Sin miedo a equivocarse.

25 de mayu de 2013 DE 2013 • Rafa Palacios

Leía hace poco que la profesora de psicología de la Universidad de Yale, Laurie Santos, descubrió que los monos capuchinos, además de tener muchas otras características que consideramos humanas, también tienen verdadera aversión a perder. La rabia y el fastidio que les produce pasar de tener tres plátanos a dos es mucho mayor que la alegría que les proporciona pasar de un plátano a dos.

Si pensamos por un momento en nosotras y nosotros, no resulta difícil observar que el dolor provocado por una crítica que nos hagan es mucho mayor que todo placer que nos reporta un halago sincero. Es más, hay quien dice que el miedo y la aversión a perder son responsables de que repitamos una y otra vez los mismos errores, lo malo conocido, a pesar de la existencia de múltiples alternativas, lo bueno por conocer.

El error que parecen no cometer los monos capuchinos es lo que, en la economía del comportamiento y la teoría de decisión, se conoce como “falacia de costo hundido”. Este error tan humano que cometemos cuando, por ejemplo, vemos hasta el final en el cine una película que nos aburre desde el primer minuto porque pagamos la entrada. Algo así como buscar una disculpa para no reconocer nuestra equivocación en la elección de la película. Como no tenemos una solución, buscamos un problema.

La combinación del miedo a perder y el miedo a equivocarse es en muchos casos fatal y, lo que es peor todavía, en muchos casos inevitable. Poner en marcha una nueva estrategia, optar por una nueva alternativa, significa para muchas personas reconocer la equivocación y el fracaso de una decisión tomada en el pasado. Y no parece que nuestra disposición sea la mejor para reconocer fracasos y equivocaciones.

Quizás una introducción tan larga no hubiera sido necesaria para decir lo que quería desde un principio. Seguramente sea porque me duele reconocerlo, porque es dolorosa la autocrítica. En mi vida, perdí muchas veces y me equivoqué muchas más.

Pero también es cierto que, el reconocimiento de tantos fracasos y tantos errores cometidos, hace que me sienta con menos miedo y con más libertad que nunca para opinar, para proponer, para ilusionarme, para comprometerme, para tener esperanza. Llamadme ingenuo. O zoquete. Pero creo que este es el momento de plantear con la máxima claridad nuestras propuestas y reflexiones. Estas son algunas de las mías.

La izquierda soberanista está dando pasos fundamentales para la construcción y el fortalecimiento de la imprescindible unidad de acción. Es esperanzador y moviliza con fuerza ver juntas a personas y organizaciones compartiendo espacios, como el 1 de Mayo, o haciendo convocatorias unitarias, como la de hoy, 25 de Mayu.

En mi vida, perdí muchas veces y me equivoqué muchas más. Pero también es cierto que, el reconocimiento de tantos fracasos y tantos errores cometidos, hace que me sienta con menos miedo y con más libertad que nunca para opinar, para proponer, para ilusionarme, para comprometerme, para tener esperanza. Llamadme ingenuo. O zoquete.

Es un buen momento para constituir una mesa estable de diálogo, debate y reflexión dentro de la izquierda soberanista que permita superar las respuestas aisladas y abrir una fase de acumulación de fuerzas, aparcando discrepancias, trabajando en lo que tenemos en común y compartiendo luchas. Crear espacios de acción unitarios en clave de transformación social y política, participando de forma conjunta en todas las convocatorias realizadas por los sindicatos de clase y los movimientos sociales. Seguir fortaleciendo la unidad de acción a través de la participación en los Centros Sociales Autogestionados como ámbitos de encuentro, debate y reflexión, abiertos, horizontales, plurales y diversos.

Pero al mismo tiempo, la izquierda soberanista no tiene, en estos momentos, la fuerza para liderar o protagonizar en solitario un proceso de transformación social y política en Asturies. La izquierda soberanista asturiana no puede aislarse. Debe proponer la apertura de diálogos y conversaciones entre organizaciones sociales, sindicales y políticas. Debe comprometerse en el objetivo de presentar una alternativa transformadora que represente a la izquierda social y política en las próximas elecciones y permita enfrentar al sistema en el corazón de sus propias instituciones, mostrando, denunciando y agudizando sus contradicciones. Ser la voz de quienes no tienen voz en las instituciones, visualizando las luchas y las resistencias, llevando iniciativas sociales a donde nadie las lleva o discute. Entendiendo la vía electoral como complemento de la movilización popular, la autonomía social y la desobediencia civil.

No es momento para miedos ni dudas. Es momento para dar un paso adelante, para atreverse, para arriesgar, para ser responsables. Es momento de hablar, de tender puentes, de tejer y construir redes, de superar sectarismos y desconfianzas. Es momento para la generosidad, para la creatividad, para la flexibilidad, para la lucha y la entrega. Es momento para la fuerza, para la organización, para la inteligencia, para la estrategia. Es momento para la esperanza. Es nuestro momento.

Sin miedo a perder. Sin miedo a equivocarse.

Termino con una frase de Mark Twain: " Dentro de veinte años lamentarás más las cosas que no hiciste que las que hiciste. Así que suelta amarras y abandona el puerto seguro. Atrapa los vientos en tus velas. Explora. Sueña. Descubre”.