PP Down

1u de agostu de 2013 DE 2013 • Rosario Hernández Catalán

A ver si nos centramos y somos capaces de aplicar la fina razón en este asunto, el de Ángela Bachiller, la primera persona en la historia con síndrome de Down en acceder a un cargo político (de los diferentes reyes que en España han sido y son no hablamos).
Nos dejamos de tertulias baratas a lo Ana Rosa Quintana. El dato de partida es el siguiente: el Síndrome de Down se caracteriza siempre por un "grado variable de discapacidad cognitiva". Esta discapacidad aparece en el 100 por 100 de los casos. [1] En el caso de Ángela el grado parece ser mínimo, pero si nos atenemos a la definición, lo Down tiene en las mermas intelectuales su principial rasgo. Por tanto Ángela tiene algunas de sus capacidades intelectuales mermadas. Por definición. A no ser que haya ya que cambiar la definición de síndrome de Down, a no ser que resulte que haya casos en los que no haya la más mínima merma cognitiva. De ser así, cerramos la columna. Pero de ser válida la definición de este síndrome, Ángela, por diagnóstico génetico tiene algunas facultades intelectuales mermadas. Así, de partida, reconocido científicamente. Podrá ser más lista que yo, no lo dudo, pero ella según la sacrosanta ciencia tiene un diagnóstico que recuerda su grave o leve retraso cognitivo. Y vivimos bajo el paradigma de los diagnósticos científicos. En este momento la ciencia es nuestro horizonte interpretativo.
Y se afilia al PP y se convierte en concejala de una capital como Valladolid. Vamos a ver. Estrictamente apegada a las definiciones, ¿qué tenemos que deducir de todo esto?, ¿qué se deriva para el ejercicio y el choteo de esta jodida democracia? ¿Los asuntos de la polis no deberían estar en manos de las más finas mentes y los más tiernos corazones?, ¿no debería ser la gestión de lo público cosa de aristos, de sofos?, ¿de los neocortex más evolucionados, de los seres con más capacidad de anticipación, profundización, relación, abstracción, concreción...? Ya sabemos de sobra que no, que la democracia está en manos de los peores. Los más mezquinos, incultos, voraces, paletos, chonis, ladrones, sádicos... Lo sabemos, pero en este reconocer que estamos gobernados por los peores se ha dado un gran paso cualitativo, porque aunque Ángela sea moderada, cortés y trabajadora, resulta muy simbólico que ya deleguemos nuestra representación en personas reconocidas científicamente con minusvalías cognitivas. Reconocidas científicamente. Insisto.
Y no me vengáis con obviedades del tipo: "seguro que esa chavalina lo hace mejor que muchos". Eso es obvio. Pero mi pregunta, insisto, es la siguiente: cuando ya regalan la gestión de nuestro país a personas que científicamente están reconocidas con mermas intelectuales, ¿qué debemos deducir de todo esto? Atengámonos a este pertinaz dato y no nos pongamos cursis. Insisto, ¿qué debemos deducir de la entrega de un cargo público a un ser humano que por definición de su síndrome tiene menos valía intelectual? Es ya la constatación de un desastre. Una estocada más de un partido que gobierna sólo pensando en ponérselo fácil a El Jueves.
La política española es una película obscena, gore, sucia, barateja. Esa es la conclusión maximalista, no obstante hay otras conclusiones derivadas del caso Ángela:

1. El PP es una cloaca moral y ha fichado a Ángela para dárselas de bonachón. Tras recortar todo tipo de coberturas sociales y sanitarias, fichar a una chica con síndrome de Down es inconsistente. Las imágenes de campaña con una piara de engominados y rubias, con un rebaño de nietos de Franco rodeando a la cándida Ángela son un descalabro ético y estético. No tener el olfato suficiente para repudiar estas imágnees es síntoma de analfabetismo político.

2. La mayor muestra de discapacidad cognitiva de Ángela está en su afiliación al PP.
Ahí está su defecto. Ésa, y no otra es su merma.

3. Siguiendo la hipótesis planteada al principio de que haya casos de Down sin el más
mínimo deterioro intelectual, lo que le pasa sencillamente a Ángela es que tiene discapacidad moral, como todos los miembros de su partido. To-dos.

4. Nos puede gobernar Ángela y se nos niega incluso la democracia participativa...No digo la acracia, sino una sencillita democracia participativa.

5. Siempre que gobierne una minoría estaremos expuestas a que nos gobiernen los peores (y Ángela debe de ser de las mejores de estos peores). En asambleas populares, que es como se debe autogobernar el pueblo, Ángela sería bien recibida. En un Ayuntamiento, en un Parlamento, Ángela es tan execrable como el resto.

Nota: la única diferencia entre Ángela y otros gobernantes es que ella tiene un título de relativa incapacidad en forma de diagnóstico médico. El diagnóstico del resto de gobernantes es similar pero carecemos de esa constatación cromosómica, de ese achinamiento de ojos. Van de camuflaje.

Notes

[1Porcentaje obtenidas en un amplio estudio realizado por el CMD (Centro Médico Down) de la Fundación Catalana del Síndrome de Down, sobre 796 personas con SD. Estudio completo en Josep M. Corretger et al (2005). Síndrome de Down: Aspectos médicos actuales. Ed. Masson, para la Fundación Catalana del Síndrome de Down. ISBN 84- 458-1504-0. Pag. 24-32.