Podemos: organizar el descontento y sobre todo el talento

28 de xineru de 2014 DE 2014 • Rosario Hernández Catalán

Yo, como muchxs de vosotrxs, daría la vida, que no vale tanto, por amanecer en un mundo sin capitalismo, por tanto sin Estado y por tanto sin patriarcado y sin racismos. O sin patriarcado racista, por tanto sin Estado ni capitalismo: es difícil saber qué pelo va antes en un enredo. También sin especismo: un mundo justo con los animales no humanos.
La generaciones futuras necesitan que nosotras, que en breves seremos ya pasado, al menos nos atrevamos a soñar con ese mundo. No naguar con ello, no atrevernos si quiera a hacer caminos mentales para ese mundo bueno, es una falta de generosidad de nuestra fantasía, una racanería ideológica que, ya digo, las generaciones futuras no se merecen. Y yo no tengo descendencia, pero muevo el culo por la vuestra.
Para llegar a ese mundo cada una tiene sus recetas, sus proyectos mentales: yo tengo para mí que la cosa va por pequeñas comunidades autogestionadas, por multiplicar los Lakabes, pasando en algunos casos previamente por las Marinaleda. Retorno a la autosuficiencia, a la frugalidad objetual y al bosque como fuente de diversas riquezas. Cambios radicales en la nutrición, en la construcción y en la elaboración de bienes. Seguimiento paulatino de las leyes de la Naturaleza para conservar la salud y escuelas libres afanosas en generar sabiduría y no sólo conocimientos. Anteponer la ética del cuidado a la no-ética de la plusvalía. En definitiva: derrocamiento paulatino del capitalismo a fuerza de desmonetarizar nuestras vidas. En definitiva: derrocamiento paulatino del Estado a fuerza de no necesitarlo, de que el pueblo alcance la mayoría de edad. En definitiva: derrocamiento paulatino del Patrix a fuerza de entender que lo femenino no es secundario ni cursi, a fuerza de que hombres y mujeres encuentren el sabio equilibrio. Todo ello vertebrado con la inevitable evolución personal,ya sabéis, la martingala ésa de la revolución interior, de la paz mental y el derrocamiento del ego, la martingala ésa que tanto nos jode porque nos apunta con el dedo a la gente más politiquera. Todo ello sin distopía, entendiendo que también en ese futuro ideal habrá dolor y lucha, pero que éstas son consustanciales a la condición humana y que no tienen que desaparecer del todo.
Ésta es la fantasía, así resumidina. Yo firmaba con la vida si este panorama se cumpliera dentro de 200 años.
Pero bueno, luego está la realidad. Y claro, yo me puedo poner purista, desconfiada, puedo sacar todo mi acerado acerbo de conocimientos políticos históricos y con todos ellos, con todos esos datos ponerme nihilista. La pose nihilista, el pesimismo a ultranza siempre ha cotizado mucho, quedas como más intelectual. Porque quien se ilusiona es tonta el culo. Poner cara de descreída y andar por la vida con pose de poeta maldita cotiza mucho. Y eso no deja de ser pura fisiología, porque un hígado lleno de mierda, y la mayoría lo tenemos bien cargadito, acaba siendo pesimista u oportunista. Pensamos que pensamos sólo con nuestra trayectoria político cultural y no, pensamos muchísimo con el higado. Puritico materialismo hepático.
El manifiesto de Podemos es todavía escaso y no me convence del todo, no han dado en el clavo del manifiesto que le gustaría a la Charo al cien por cien, pero tampoco han dado al cien por cien en el manifiesto que le gustaría a Pepe, a Juan, a Sonia, a Héctor, a Fernando, a Eva, a Susana... Podrían estar años puliendo el manifiesto perfecto y mientras pasaría el tiempo. Y el tiempo capitalista se ha acelerado y ahora menos que nunca va a esperar por nadie. Además, el programa de Podemos está por construir porque ésa es nuestra tarea. No me canso de repetirlo, la pelota está en nuestro tejado, en el tejado del pueblo. Yo como pueblo haré en las medidas de mis posibilidades por difundir mis sueños a través de Podemos. Yo y otras muchas personas haremos lo posible por promover estrategias de desmonetarización y autosuficiencia, porque el Estado que nos vigile sea cada vez un papá más libertario. Hasta que logremos sacárnoslo de encima, ya digo, quizás dentro de 200 años, y eso con suerte. Pondré mis recetas anticapitalistas al lado de las recetas de otras y otros. Por ejemplo, una buena ley de cooperativas encaminaría a mucha gente a esta forma de organización, y no a la nefanda empresa, cuya base, la plusvalía, es una cochinada moral.
En Uviéu y Xixón la gente impulsadora del proyecto estuvieron impecables. Insistieron mucho en que urge organizar el descontento. Y añado, alegremente, que también es tiempo de organizar el talento. Porque hay muchísimo talento, miles de valiosas recetas para sanar la condición humana y al planeta: propuestas de pedagogías libertarias, de monedas sociales, de ciencia revolucionaria al servicio de la verdad y no de la Bolsa, propuestas milenarias y también novedosas de medicina naturista, la integral, sabia y lenta permacultura, la revolución emocional e identitaria de los feminismos y de los movimientos de gentes que aman sin barreras, la revolución económica que han puesto sobre la mesa los ecofeminismos, las éticas no especistas, las químicas milenarias enteógenas, las poetas benditas, el arte sanador, la autosuficiencia energética, las técnicas milenarias de liberador autocontrol de la mente y el cuerpo… Tenemos miles de buenas recetas, ancestrales y nuevas a la vez. Y se trata sobre todo de organizar ese talento, no sólo el descontento. Ahora la pelota está en el tejado del pueblo, de nosotras. Debemos hacer círculos en cada barrio, cada ciudad, cada pueblo. Con un lema para las reuniones y las futuras sedes (¿será bueno tener sedes?) de Podemos como el que sigue: «Aquí se reúne el pueblo de X en favor del bien común y en contra de quienes han querido arrasar el país». Y digo pueblo porque lo de ciudadanía me huele a chamusquina burguesa desarrollista.
O nos autorganizamos o nos meriendan, y ésta es una propuesta valiente, pero es sólo un pistoletazo de salida. Las atletas somos nosotras, Pablo Iglesias no va a hacer la maratón por ti. Entre el público algunas personas llegaron a decir barbaridades, entendibles pero muy peligrosas, como: «Yo delego en vosotros confío en vosotros. No nos falléis». A lo que muy rápidamente y de manera muy arraigada contestaron los impulsores: «No, no somos un partido con soluciones mágicas, no podéís delegar, no es una propuesta para que deleguéis en nosotros, es una propuesta de autoorganización». Por eso me convencieron, porque insistían mucho en esa idea, es que somos nosotras las que debemos organizarnos. Ellos no tienen superpoderes.
Nos han hecho un llamamiento para aumentar la autoorganización que ya hay (PAH, mareas, CSOAs, pueblos autogestionados, etc.). Coordinar las células que ya se autogobiernan y generar otras nuevas. Hablaban y yo sentía un modelo de biomímesis, era algo orgánico y no mecánico lo que allí se decía. Si falla será sobre todo por culpa nuestra, imaginemos que Pablo se pone gallo y tiranuelo, será porque le dejamos y no le cercenamos antes. Imaginemos que se queda en mero partidillo socialdemócrata al estilo IU, será porque el pueblo no se supo organizar en los círculos a los que nos están animando urgentemente.
La responsabilidad es nuestra, ellos sólo nos dieron un toque de atención, nos recordaron verdades que ya sabíamos, llevaron a cabo un mero ejercicio de mayéutica, de ayudarnos a alumbrar a la criatura que nosotras hemos gestado. Y que nosotras tendremos que criar.
Hago también un llamamiento a las gentes activistas, somos gente valiosa, nadie lo duda, pero en nuestras luces se esconden también nuestras sombras. Digo esto porque es de vital importancia que cuando convoquemos los círculos Podemos en cada concejo, barrio, tajo o pueblo, y convocaremos lxs de siempre, tengamos sumo cuidado de no anegar la asamblea con todo nuestra verborrea y nuestro rollo histórico, es decir, les pido a lxs históricxs que haya en la sala (marxistas, anarquistas, feministas, plataformistas, ecologistas, CSOAlistas, etc) que conduzcan sabiamente su sabiduría. Se trata de ampliar el campo, se trata de que la gente que hasta ahora nunca ha soñado en hacer el bien común se ponga a ello. Hay mucha gente que carece de nuestra cultura política, es normal, esto ye un oficiu como otro cualquiera, (yo carezco de cultura gastronómica, deportiva, instrumental, geográfica, como cuidadora de bebés, etc etc etc etc etc), no nos pongamos a dar lecciones, a intervenir larga y pesadamente, a pisar palabras, a crucificar a quien no distingue a una troskista de una anarquista o a quien piensa todavía que el PSOE es un partido de izquierdas. Hay gente que lleva toda una vida sin reflexionar sobre la hidra Capitalismo Estado Patriarcado. Y esa gente es la que tiene que hacer, es la que tiene que despertar y aprender a soñar de otra manera. Audacia, compromiso, esfuerzo y paciencia. Esto solo llegará a buen puerto si el pueblo se organiza en las suficientes células sanas. Como las células estén faltas de oxígeno y hagan mal el metabolismo, ya liamos otro cáncer. La pelota está en nuestro tejado, Podemos será lo que nosotras queramos y podamos.