Pero no quieren

29 de abril de 2013 DE 2013 • Pedro Pablo Bazán

Dediqué mi último artículo al “¡Sí, se puede!” que tanto se oye por las calles últimamente; voy a dedicar éste a la coletilla que se suele oír a continuación, el: “Pero no quieren”.

Suele referirse toda la expresión: “¡Sí, se puede! Pero no quieren”, al contexto de la lucha contra los desahucios protagonizada principalmente por la PAH (Plataforma Anti Desahucios) y en general a todos los movimientos de mareas públicas y similares.

La frase deja entrever que es posible lo que se busca, en este caso, la paralización de los desahucios que llevan a cabo los bancos por el impago de las hipotecas subscritas y/o la dación en pago, pero que ello no es posible porque no quieren.

Pero, ¿quienes no quieren? Por lo visto “los políticos”. La clase política es la que impide al pueblo realizar sus deseos y, ¿qué hace el pueblo? Pedirle machaconamente que apruebe una ley, como si con una ley se solucionara la problemática de la vivienda en España. No cabe duda de que la aprobación de la dación en pago retroactiva sería una gran victoria, pero no solucionaría el problema de la vivienda. ¿Cuál sería el paso siguiente? ¿Seguir usando la acción directa (escraches) para conseguir otra ley?

Si ya se usa la acción directa como herramienta de lucha no se puede caer en continuar pidiéndole a la clase política pequeñas reformas, reformas que nunca serán profundas ni solucionaran de forma más o menos definitiva la problemática de la vivienda en nuestro país.

Si ya se usa la acción directa como herramienta de lucha no se puede caer en continuar pidiéndole a la clase política pequeñas reformas, reformas que nunca serán profundas ni solucionaran de forma más o menos definitiva la problemática de la vivienda en nuestro país. El sistema socio-político que defiende la clase política (el que está descrito en la Constitución de 1978) no lo permitiría porque iría contra sí mismo.

La acción directa consiste en la no delegación, en luchar con nuestras propias manos para conseguir lo que buscamos, la acción directa no es violenta de por sí, es simplemente una forma de actuar totalmente contraria a la política burguesa, una forma de actuar donde los que tienen los problemas buscan solucionarlos directamente con los causantes.

Por lo tanto usar la acción directa para que los políticos “hagan caso” al pueblo que supuestamente les ha elegido para llevar sus asuntos públicos no tiene mucho sentido… O se usa la acción directa o se sigue delegando en los políticos. Pero votar para luego tener que usar la acción directa no tiene sentido. Si se vota es que se está de acuerdo en que los políticos nos representen y en que lleven nuestros asuntos públicos como les de la gana, ya que la legislación así lo dispone.

Tiene por tanto la voluntad del pueblo de tratar de ir más allá, más lejos de pedir limosnas al Estado-Capital, tiene que tener claro que sólo una transformación profunda del actual sistema puede solucionar el problema, y esa transformación radical, o sea, de raíz, no llegará de las manos de ningún político, llegará, si tiene que llegar, de las manos del mismo pueblo.

Sería más acertado desde mi punto de vista un eslogan del tipo: “¡Sí, se puede! Y lo lograremos”. Que expresara la clara voluntad de conseguir el objetivo que se propone, en este caso, la solución al problema de los desahucios, por mucho que se empeñe el causante en que no sea así (banca, clase política, etc.)