Pedro P. Bazán: "La plantilla de Suzuki sólo pensó en la indemnización, no en mantener el empleo"

La factoría que la marca japonesa tiene en Xixón cerrará sus puertas el 31 de marzo sin que se hayan propuesto soluciones

2 de febreru de 2013 DE 2013 • Glayiu

La factoría de Suzuki en Xixón cerrará definitivamente el 31 de marzo. Tras varias semanas de incertidumbre y movilizaciones, la mayoría de la plantilla aceptó una indemnización por despido. El secretario de CNT-Xixón, Pedro P. Bazán, criticó con dureza la decisión tomada por amplia mayoría en asamblea y no se extraña del poco apoyo que recibieron los trabajadores en sus movilizaciones: "El cierre de la factoría de Suzuki en Xixón es otro ejemplo más del decadente panorama industrial y laboral asturiano. Que Suzuki pretenda cerrar una fábrica que genera riqueza y beneficios, por el simple hecho de abaratar costes es normal desde una lógica capitalista, pero que para ello cuente con el apoyo del gobierno asturiano y los sindicatos UGT y CC.OO. es demencial", afirma Bazán. “Los sindicatos del comité de empresa buscaron y consiguieron lo que se proponían, que no haya conflictividad laboral para no molestar al gobierno socialista asturiano. Sin embargo, ahora se están haciendo horas extras para completar los pedidos pendientes y garantizar el stock de recambios que necesita la empresa antes de cerrar".

El 7 de noviembre pasado, el consejero de Empleo, Graciano Torre, "con una amplia experiencia al frente del desmantelamiento industrial en Asturies", en palabras del secretario de la CNT-Xixón, anuncia el cierre de la última factoría de Suzuki en Europa, planteada de manera "irreversible" por la direcciónd de la compañía en Japón. "Torre no parece querer acordarse de lo hipersubvencionada que ha estado la fábrica xixonesa en toda su historia y da el asunto como zanjado. Es decir, el gobierno regional del PSOE da por buenas las explicaciones de la compañía y no pone ninguna traba a su cierre", considera la central anarcosindicalista. ·"Desde ese primer momento se lanza la consigna a seguir por UGT y CC.OO.: la fábrica se cierra, no puede haber ningún conflicto social en la región, pero, ¿qué hubiera ocurrido si el gobierno no fuese del PSOE?", se pregunta Bazán. "Lo único que queda es negociar con la empresa las indemnizaciones. En ningún momento el comité de empresa se plantea luchar porque la fábrica siga abierta, ni por mantenerla funcionando como otra empresa, ni, como desde la CNT siempre apoyamos, pasar a autogestionarla sus propios trabajadores".

El 90% de la plantilla secundó la propuesta del comité de empresa (UGT, CC.OO, y el Grupo Sindical Independiente) para movilizarse por obtener una indemnizaciones más alta que lo que marca la ley, frente a la postura de la sección sindical de CNT en Suzuki que defendía la defensa de la viabilidad de la factoría y la lucha por el mantenimiento del empleo. "En las muchas asambleas celebradas, en salones del Mary Eva Palaces, alquilados a costa de la caja común de resistencia, se acallaron las posturas de lucha, y así una plantilla integrada en su mayoría por gente joven, la que suele llevar la voz cantante en otros casos, aceptó las propuestas de indemnización que favorecían a un colectivo mayoritario (los que cuentan con menor antigüedad) contra obreros que llevan más de 20 y 30 años en la empresa. El objetivo estaba claro: la división de la plantilla hace que no se cuestionen sus intereses, como pueda ser luchar por la fábrica en vez de darla por perdida desde el primer momento, ni sus métodos: que no haya conflictividad laboral para no molestar al gobierno socialista asturiano". Llegados a este punto la fábrica tiene fecha de cierre, el último día de marzo, sabiéndose, eso sí, que los recambios de motocicleta que se fabricaban en Porceyu se pasarán a hacer en una empresa subcontratada de Valladolid. 169 trabajadores se quedarán en la calle "en un contexto laboral en el que es imposible encontrar empleo" en opinión de Bazán. "Ahora se están haciendo horas extras para completar los pedidos pendientes y el stock de recambios que necesita la empresa antes de cerrar". Existe pesar en la plantilla de Suzuki por la falta de apoyos que sintieron durante el encierro mantenido en la fábrica, algo que en opinión de Bazán podría haber sido de otro modo: "CNT y otros sindicatos coincidimos en que la plantilla podría haber obtenido muchos más apoyos, sentido la solidaridad de la sociedad, si hubiese planteado la continuidad de la empresa, en vez de preocuparse nada más por conseguir una compensación lo más alta posible".