Morala: "Estamos viviendo de las rentas de la burbuja, pero es inminente el estallido social"

8 de marzu de 2013 DE 2013 • Glayiu

Bajo el explícito lema de "¡Asturies, ponte en pie!" sindicatos y organizaciones sociales convocan una marcha contra el paro, la corrupción, los recortes y la represión. CSI, CGT y Suatea por los sindicatos, los centros sociales Sestaferia, La Semiente, Cambalache y L’Arcu La Vieya, y colectivos sociales como la PAH, FUSOA, el Comité de Defensa de la Minería, Alambique y la Plataforma de Para@s y Precari@s d’Asturies llaman a salir a la calle "para estar organizados ante el inminente estallido social", en palabras del histórico sindicalista Juan Manuel Martínez Morala, miembro de la ejecutiva de la CSI. La movilización será en Avilés, y partirá del edificio sindical a las 18:30 de la tarde.

"La gente no salta hasta que tiene el agua verdaderamente al cuello. La crisis estalló en 2008; dos años de prestación, más una indemnización, y dos años de subsidio. Estamos hablando de un colchón de unos cinco años. Ocho y cinco, trece. Ahora ya toca."

"Los jóvenes no es que no tengan futuro. Es que no tienen presente", sentencia Juan Manuel Martínez Morala nada más comenzar la charla sobre cuáles son las motivaciones de la marcha contra el paro convocada por su sindicato y por otros para mañana sábado en Avilés. Así de contundente se muestra el histórico sindicalista del sector naval, testigo activo de todas las luchas obreras que se han dado en nuestra tierra desde que comenzara el desmantelamiento industrial de Asturies. "Los parados y paradas tienen que organizarse y salir a la calle a reclamar lo que por derecho les pertenece. La de mañana es la primera de una serie de movilizaciones que pretenden poner sobre la mesa el principal de los problemas que genera el capitalismo: el desempleo", afirma Morala, portavoz en esta ocasión de la CSI. "En Asturies y en el resto del Estado caminamos hacia el estallido social. La banca, el capital, la Troika, como lo queramos llamar, son personas con nombres y apellidos concretos, que mientras nos dejemos, seguirán sacando el dinero para tapar sus agujeros de nosotros, de los trabajadores. El problema es que nos estamos dejando, y esa es su máxima: hay que quitarles mientras se dejen". No es que su discurso sea apocalíptico, es que su visión a corto plazo de la coyuntura es la de un colapso total del sistema económico con todo lo que eso conlleva: "Tenemos que estar preparados para dar respuesta al derrumbe total que nos va a llegar. El país va a paralizar. Lo sabe toda Europa y el mundo entero, menos nosotros. Y nosotros no confiamos en las instituciones porque no están al servicio del ciudadano, están al servicio de los intereses de los poderosos. Y están dispuestos a salvar a la banca cueste lo que cueste, de modo que tenemos que empezar a hablar de los crímenes económicos que esas políticas están produciendo. Lo prudente sería que la gente, en lugar de suicidarse, ’suicidara’ a los responsables de la crisis, que tienen nombre y apellidos. Cuando hay recortes en sanidad y las personas mueren por falta de recursos o porque no pueden pagarse las medicinas, eso son asesinatos, con todas las letras. Tenemos que empezar a cambiar el lenguaje". La respuesta de la sociedad en general y de la izquierda en particular no pasa para Morala por movimientos espontáneos que suben y bajan según el impulso del momento, sino por la confluencia de las organzaciones y los movimientos, para articular mejor en el tiempo la capacidad de respuesta. Ante la pregunta de por qué no acaba de darse el estallido social que sería lógico al haber más de seis millones de paradas y parados en todo el Estado, lo tiene claro: "La gente no salta hasta que tiene el agua verdaderamente al cuello. La crisis estalló en 2008; quien entonces se quedó en el paro tuvo dos años de prestación, más una indemnización si la pudo cobrar de la empresa, y sino, del Fondo de Garantía Salarial; a eso siguen dos años de subsidio. Estamos hablando de un colchón de unos cinco años. Ocho y cinco, trece. Ahora ya toca".
Así se podría explicar por qué en una tierra como Asturies, con casi la mitad de sus familias sin empleo, no haya una mayor conflictividad social, a pesar de que las encuentas sociológicas demuestren que la población no cree que las medidas políticas de los distintos gobiernos vayan a servir para revertir la situación económica. Morala apuesta por las recetas clásicas del movimiento obrero como única salida a la devacle económica: "La gente ha estado muy influenciada por la propaganda, por los brotes verdes de los que llevamos hablando desde los tiempos de Zapatero. Pero está más demostrado que esto es una crisis sistémica, y muy profunda, con consecuencias muy graves para la gente. Si cuando los mineros entran en conflicto laboral tienen la legitimación de la sociedad para salir a la calle y quemar, ahora los más legitimados para movilizarse son los parados. A ellos la reforma laboral se la refanfinfla, porque como no los tiren a un pozo... Por eso nuestro sindicato, junto con otros, estamos en una fase de promover la autoorganización de los desempleados".
La confluencia de los sindicatos de clase asturianos con los diferentes movimientos sociales que dinamizan la protesta social en la actualidad también se hace presente en nuestra charla: "Para confluir y coordinar primero hay que coordinar realidades. Nosotros somos partidarios de que cada colectivo tenga su propia organización. Las mujeres, los jóvenes, los parados, los trabajadores de la educación, de la sanidad, los funcionarios, la clase trabajadora, vaya. Pero en el totum revolutum de los movimientos espontáneos también se pueden apreciar defectos: está muy bien cuando sube, pero hay que estar preparados cuando el espontaneismo baje. Y eso solo se consigue estando organizados. Y es esa confluencia de las diferentes realidades y organizaciones la que a nosotros nos gustaría que se diera".
Qué es a lo que se va a tener que enfrentar la respuesta social si esta llega a ser masiva también lo tiene claro el veterano sindicalista: "De este conglomerado de corrupciones y comisionistas de todo tipo que se llevan su mordida de cualquier operación solo cabe esperar la respuesta represiva. Van a utilizar a la Policía contra el pueblo, contra los trabajadores. Y si con la Policía no tienen suficiente, recurrirán al Ejército. Eso tenemos que tenerlo claro. Por eso es fundamental incidir en la autodefensa y en la organización de los ciudadanos. No nos queda otra".
La de mañana será la primera de una serie de marchas que tendrán su continuación en Xixón el próximo día 23 con el apoyo también de CNT-Xixón.