Luces y sombras de la 50ª edición del FICXixón

Lo que el ojo no ve. Se termina hoy, mientras...

26 de payares de 2012 DE 2012 • Omar Tuero

Se termina hoy, mientras escribo, la 50ª edición del Festival de Cine de Xixón. Una edición controvertida, grotesca en algunos extremos, que dejará el recuerdo para quienes la han vivido de unas bodas de oro anodinas, muy grises, que han constituido un serio retroceso en lo que a organización, asistencia de público y repercusión mediática se refiere.

Es decir, un pinchazo. Eso si la prensa oficial no viene a hacer nada para remediarlo luego, ofreciendo sus “valoraciones”. Vaya por delante el hecho de que no soy un gran admirador del depuesto José Luis Cienfuegos (el anterior director del FICX): no apreciaba su autoritarismo (que ejercía en toda la extensión de la palabra en lo que al festival se refería), ni tampoco sus muy particulares gustos y favoritismos (por llamarlos de alguna manera) a la hora de escoger cortometrajes a concurso en la sección del Dia d´Asturies, la sección que he vivido más de cerca; tampoco apreciaba su forma de ser, altanera según la gente con la que tratara y menos aún los “negocios” a que se dedicaba con su cuadrilla, aprovechando su posición como director de un certamen de importancia en España. Pero eso ya son valoraciones personales.

Dicho todo esto, sí que me parece de justicia el reconocerle a Cienfuegos que, aún disponiendo de un presupuesto bastante ajustado, había logrado hacer mucho por regenerar un festival de cine que cuando se hizo cargo de su dirección, hace años, era como un barco abandonado que se hundía en medio del océano. Con su trabajo, logró reconvertirlo en un certamen que, en la 49ª edición, ya rondaba la 3ª posición en lo que a relevancia y asistencia de público se refiere de cuantos se celebran en España (tan solo por detrás de Donosti y Sitges). Como he dicho, Cienfuegos no me gustaba, pero no hay duda de que sus aciertos como director del certamen superaban, con creces, los errores que cometía, y su gestión al frente del FICX ofrecía a la ciudad de Xixón una fiesta del cine en la que Ayuntamiento y patrocinadores podían ver justificada su inversión.

Esta 50ª edición, ha sido grotesca, decía yo antes. Grotesca por su puesta en escena, donde se “corta la cabeza” del anterior director a pesar de que su gestión y sus cifras parecen muy solventes; grotesca por la mini-campaña de protestas que siguieron en algunos medios de comunicación ligados al PSOE (politizando así la cuestión); grotesca por la pasión con que cierta gente criticaba la decisión de la nueva corporación municipal de despedir de tan malos modos al anterior director del FICX, llamando incluso al boicot contra el certamen, para finalmente ver cómo mucha de esa misma gente con gran rapidez mudaba de opinión (como quien cambia de chaqueta), cuando ya en junio se les empezó a garantizar que la nueva dirección seguiría contando con ellos también para las futuras ediciones (alrededor de un 80% de la plantilla habitual de colaboradores del FICX volvió a ser convocada). Fue también grotesca por las declaraciones de Nacho Carballo en las que afirmaba que “no iban a cambiar nada en el festival de cine”, lo cual llevaba a plantearse el porqué se destituía al director que ya ocupaba el cargo, si resulta que el que venía nuevo no iba a cambiar nada de lo que ya estaba hecho; grotesca por los abultados fallos de organización que se han podido ver en esta 50ª edición y grotesca, sobre todo, por la valoración que desde ciertas instancias (el Ayuntamiento sin duda será una de ellas), se querrá hacer de esta 50ª edición a la hora de presentarla como un éxito. Una visión MUY particular que, sin duda, intentarán trasladar al ojo público para que, convenientemente orientado por la prensa oficial, comparta tales valoraciones.

Ese ojo del público, en muchos casos no ha visto cómo el nuevo gobierno municipal y el director saliente llegaban a los tribunales para disputarse el nombre de la marca FICX, (que Cienfuegos había registrado a su nombre); no ha presenciado las reuniones kafkianas de Isaac del Rivero (creador original de este certamen cinematográfico) con el Sr. Carlos Rubiera (responsable del área de Cultura de la ciudad de Xixón), en las que por el contenido y desarrollo de las mismas, uno llegaba a pensar que estaba tratando con alguien que NO estaba en sus cabales (o que no se había tomado su medicación prescrita a la hora); no ha visto cómo se producían desde el verano improductivos intentos de manipulación-adulación de Nacho Carballo y J. Iván Arguíz hacia Isaac del Rivero, para conseguir de este último material gráfico con el que montar una exposición sobre los 50 años de historia del FICX (que al final fue casi desechada); ni tampoco ha visto el papel de muñeca de guiñol que en todo el proceso desempeñó María Teresa Sánchez (la actual gerente del Teatro Jovellanos), manejada desde el Ayuntamiento sólo para representaciones muy puntuales.

Ante el ojo del público, pasará inadvertida también la callada dignidad de alguno de los antiguos colaboradores del certamen que, pretendiendo mostrar coherencia con las manifestaciones en las que participó en enero pasado, se negó a participar en la nueva edición del festival cuando fue llamado a tal efecto. Sin duda, tampoco reparará en el gesto de rechazo (casi desprecio), que en la víspera de la inauguración del FICX, Isaac del Rivero tuvo hacia Juan José Plans, a la hora de tener muy buen cuidado de apartarse de él en las dos fotos oficiales que se tomaron para la prensa en los actos de presentación de esta 50ª edición (y es que Isaac puede estar ya mayor, pero sigue teniendo MUY buena memoria para recordar a quien le pone zancadillas).

Por no ver, en muchos casos tampoco habrá visto cómo las protestas del CSCA (Comité de Solidaridad con la Causa Árabe), contra la decisión de la nueva dirección, de incorporar al gobierno de Israel entre los patrocinadores del FICX, eran nerviosamente replicadas in situ por el Sr. Carballo, quien intentando ser cordial y mostrar “buen rollito”, salió a debatir con los manifestantes congregados ante el Teatro Jovellanos, en un encuentro en el que, intentando aplacar los ánimos, no supo ni dar explicaciones satisfactorias ni mantener la compostura y en el que acabó perdiendo los nervios y llamando “fascistas” a quienes allí protestaban (lo que me convence de que este hombre necesita con urgencia que alguien le regale un diccionario).

El ojo del público tampoco podrá valorar cómo una sección del festival, Esbilla, pocos días antes del inicio de la 50ª edición era desmantelada (así se les comunicó a varios directores que debían participar en ella), para dos días después, ser llamados por teléfono “explicando” que todo había sido un error y que la sección se mantendría. (?)

Posiblemente, no reparará tampoco en las varias proyecciones que hubieron de ser suspendidas por fallos técnicos en la proyección (se supone), con el consiguiente descontento entre el público asistente, ni tampoco advertirá que alguna sesión fue suspendida por haber tan sólo 5 espectadores en la sala, (lo cual es una falta de respeto hacia la poca gente que acudió a la proyección).

No podrá valorar tampoco la torpeza de la organización al no advertir durante la presentación de alguna película que, después de la proyección, habría un encuentro de la directora con el público, con lo cual, al acabar la proyección, ésta sólo pudo ver cómo el público se marchaba; y menos aún, la extrema torpeza cometida (que podría llevar incluso a una impugnación), al haber incluido en la sección oficial de cortos a competición del Día d´Asturies, no menos de dos títulos que no podían ni debían concursar por incumplir las bases de la competición, a saber:

"Solo podrán participar en la SECCIÓN A COMPETICIÓN los títulos que no hayan sido emitidos previamente por cualquiera de las cadenas televisivas autonómicas, locales o nacionales no codificadas, ni hayan sido objeto de comunicación pública en Asturias con anterioridad."

Uno de los finalistas, participó en el festival Mediu Güeyu de Villaviciosa no hace aún ni dos meses, y el otro se puede ver en Asturias desde cualquier ordenador que tenga conexión a internet en un canal de video público.

Finalmente, nadie querrá a entrar a valorar la pataleta absurda e infantil (patética en un hombre de su edad), de que hizo gala uno de los directores que competían en esta misma sección, Julio de la Fuente (el de Grao), al saber que no había ganado en Xixón.

Todo esto y muchas cosas más, son también parte del espectáculo y por ello debieran contar como elementos a valorar cuando se trata de decidir el éxito o fracaso de esta pasada edición del FICX. Pero son esa clase de cosas, incómodas, desagradables, algo que la corrección política nos obliga (casi), a ignorar. Es esa parte del reportaje que se queda fuera de la edición, un montón de descartes que junto a otras notas de prensa, entrevistas y tertulias reunidas en el café Dindurra, conforman todo aquello que el ojo del público no ve.

Pero, al final… ¿para qué complicarse la vida con tales cuestiones?. ¡Quedémonos sólo con lo bonito!. Este lunes que viene la prensa probablemente hable en algún artículo del cierre apoteósico del Festival de Cine de Xixón. La 50ª edición ha sido un clamoroso éxito. Aplausos... Vitores...

FIN.