Los que no miraron al mar (2/2)

Higinio Carrocera y Emilio García, dos semblanzas

31 de ochobre de 2012 DE 2012 • Boni Ortiz

Emilio García García nació en Avilés en 1894. Allí pasó su infancia y juventud, iniciándose en el oficio de carpintero que ejerció durante toda su vida. Muy pronto se vinculó a la UGT y al PSOE, que abandonaría, como otros muchos jóvenes revolucionarios de su tiempo, por el influjo de la Revolución de Octubre de 1917 (...) También sabemos que en el Congreso de la CNT de 1919, celebrado en Madrid, donde la delegación asturiana proponía una declaración por la “Unificación del Proletariado Español”, ya forma parte del sindicato confederal en Asturies, que en esos años miraba con entusiasmo al país de los “soviets”.
Hace ahora 75 años las tropas franquistas ocupaban la ciudad de Xixón y con ello se daba por desaparecido el frente Norte. El Consejo soberano de Asturies y León, pocos días después de que Belarmino Tomás pidiera a los asturianos que resistieran con la histórica frase de "no miréis al mar", salía por barco desde El Musel hacia Francia, mientras los últimos combatientes republicanos trataban a la desesperada de resistir el avance de los militares.

“Milión el Bomberu” de Xixón

El año de aquel Congreso en el Teatro de La Comedia de Madrid, Emilio García se casó con Pilar Rúa en Avilés. Al año siguiente tuvieron su primera hija (...) Al comienzo de los años veinte Emilio fue movilizado en el servicio militar obligatorio y destinado a Marruecos, donde participa en las campañas contra las tropas guerrilleras de Mohamed Abd-el-Krim. En un lance del combate, por su valentía, se le concedió un “Hecho de Armas”. De vuelta a Gijón, en la ciudadela de Anselmo Solar en 1923, su compañera Pilar Rúa trae al mundo al segundo varón: José Luís García Rúa, que muchos años después y para algunos que tuvimos la suerte de conocerlo, habría de ser un singular maestro. A Emilio García en Gijón se le conocía por “Milión el Bomberu”, porque además de ser un buen mozo, alto y fuerte, pertenecía al Cuerpo de Bomberos, por aquel entonces conformado por voluntarios.
No quisiera pasar por alto, el papel que jugó Emilio García en la construcción de la “primera fase” de la Casa del Pueblo de Gijón (...) vieja aspiración ya desde octubre de 1910, en que la sociedad de Mamposteros, Albañiles y Peones “El Progreso” lanzara la “idea de hacer una Casa del Pueblo para domicilio social de todas” las sociedades obreras” (...) Las penúltimas [dificultades] estaban derivadas de la ilegalización de la CNT durante la Dictadura primorriverista.
Al agitado año de 1927, se incorporaba una nueva lucha de carácter internacionalista: la solidaridad contra la sentencia de muerte para Sacco y Vanzetti. La noticia en Asturies la daba la primera plana de El Noreste del viernes 28 de abril de 1927, bajo el titular de “LA TRAGEDIA DE MASSACHUSSETTS. Nicolas Sacco y Bartolomé Vanzetti a la silla eléctrica”, para a renglón seguido decir: “Debe de pedirse el indulto el Primero de Mayo”. Pues bien, dentro de los numerosos actos de solidaridad (...) se sumó la Asamblea de la Construcción de Gijón celebrada el día 8 de mayo (...) Desde ella se mandó un telegrama al embajador de los EE. UU., en Madrid “pidiendo el indulto de los obreros italianos”.

“Milión” versus Largo Caballero

Avelino González Intrialgo (...) en su exilio argentino, escribió una serie de artículos para El Correo de Asturias, bajo el epígrafe de "Rasgos del antifascismo asturiano". En uno de ellos dedicado a un lance dialéctico de “Milión” con Largo Caballero (…): “Hace ahora catorce años, llegaba a Gijón Largo Caballero, propagando las excelencias de los Comités Paritarios. (...) entre los escasos concurrentes [a la conferencia] está Emilio García. Este, cuando se cansó de oír lo que a él le parecía absurdo en labios de un marxista, pide la palabra. Un ligero alboroto, que calma Caballero rogando que se deja hablar al que interrumpe, y Emilio comienza diciendo que pidió la palabra, en vez de marcharse, porque creía que entre hombres que, fundamentalmente, coincidían en ideas convenía decirse las verdades de frente. Y de frente soltó unas cuantas frases que el viejo militante socialista tuvo que oír y que posiblemente no había escuchado de nadie durante aquel periodo de lamentable concomitancia de una parte del socialismo español con la dictadura primorriverista (…)”. En este artículo, el líder cenetista apuntaba muchas de las virtudes de “Milión”, reconocidas por el proletariado gijonés y en particular por sus compañeros de la CNT: “(…) Militando en el Sindicato de la Construcción de la CNT allí estuvo siempre manteniendo viva su fe en el marxismo, sin que ello fuera óbice para trabajar por el engrandecimiento de su organismo sindical (…)".
Aquel año de 1927, estaba siendo muy intenso en el seno de la gran familia del proletariado militante y revolucionario (...) el “nuevo periodo sectario” abierto en el PCE bajo la secretaria general de José Bullejos, iba a concretarse en Asturies en la expulsión del secretario provincial del PCE, Eduardo Castro, a la que siguió por solidarizarse con él, las de José Mª Loredo Aparicio y Matías Suárez Fierro.

La Alianza Obrera

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Emilio había sido fundamental en la defensa de la Alianza Obrera en el seno de la CNT, cuyos mayores exponentes serían José María Martínez, Avelino González Entrialgo y Eleuterio Quintanilla, y que contaba con la oposición tajante de buena parte de la FAI.
Convendría recordar que en diciembre de 1933, Asturias tenía una población ligeramente superior a los 800.000 habitantes, de los cuales 110.000 era trabajadores. Pues bien, casi el 70% (aproximadamente 75.000) estaban sindicados: el 58% lo estaban en la UGT, a la CNT el 35%, a la CGTU el 5% y [había] un 2% de “amarillos”. El Sindicato Obrero Minero Asturiano (el SOMA) que representaba más de la mitad de los 40.000 afiliados de la UGT, era toda una potencia económica con propiedades como La Mina San Vicente, el diario Avance, once casas del pueblo en las cuencas mineras, además de la monumental Casa del Pueblo de Mieres, el Teatro Llaneza, un par de edificios de Sama y el Orfanato Minero en el Naranco.

La guerra civil

Aquella campaña electoral [de 1936] se estaba celebrando mientras continuaban en Gijón los Consejos de Guerra contra los revolucionarios de Octubre, o se esperaba con impaciencia el traslado a Gijón de los 210 presos en el fuerte de San Cristóbal de Pamplona (...) Emilio García participó junto a Joaquín Maurín en un acto político del POUM celebrado en el Cine Los Campos Elíseos. No era la primera vez que Maurín estaba en Gijón y en todas las ocasiones, comía en casa de Emilio.
El 18 de julio de 1936, y después de que el General Aranda prometiese lealtad a la República, Emilio García formó parte de la llamada “Columna Minera” que se proponía llegar a Madrid e impedir allí la sublevación militar. Era tan grande su ascendente dentro del campo anarcosindicalista, que partió como responsable de la columna gijonesa formada por tres autocares de la empresa Arrojo, y que estaba compuesta por 82 hombres, casi todos de las JJ. LL. Partió, como la mayoría, armado solamente con la voluntad de vencer al fascismo.
El 19 de madrugada y en Benavente, el diputado socialista José Andrés Manso (que sería fusilado poco después en Valladolid por los fascistas) les comunicó una mala noticia: en León y Oviedo se había sublevado el Ejército. Decidieron regresar pero ya no pudieron pasar por León, y Emilio trajo el primer fusil que empuñó en la Guerra Civil y que en esta ocasión servía para avanzar y defender las conquistas proletarias.
Avelino G. Entrialgo en su citado artículo, también se refiere a las tareas que Emilio García y sus milicianos harían a su vuelta: "(…) Se le encomienda a Emilio una inspección por los pueblos costeros hacia occidente y, terminada ésta, toma posiciones cerca de Luarca, donde su gente contiene al enemigo que avanzaba desde Galicia. Cuando, después de unas semanas sin descanso en el combate, se releva a aquellos magníficos luchadores, Emilio se esfuerza en la preparación de sus huestes para reemprender su labor en la línea de fuego. Y, en pocos días, ofrece al Mando Superior un centenar de hombres bien disciplinados que marchan a reforzar el frente de Oviedo (…)”.
A primeros de octubre, se intensifica el Frente de Oviedo. En la primera ofensiva miliciana contra el Oviedo de Aranda, al lado de la llamada “Casa Negra”, y al frente de la compañía que iba a su mando, Emilio García cayó muerto en la tarde del domingo 4 de octubre de 1936, justo un día antes del segundo aniversario de la Comuna Asturiana (...) En su cartera llevaba como únicos documentos, el carné de la CNT y aquel “Hecho de Armas” que le concedieran en Marruecos.

DOCUMENTOS