Lo llaman Huelga General y no lo es

5 de payares de 2012 DE 2012 • Pedro Pablo Bazán

El 14 de Noviembre hay convocada una “huelga general” en todo el territorio español por las empresas de servicios a trabajadores (anteriormente conocidas como sindicatos) UGT, CC.OO., USO y CGT; se sumarán con convocatoria propia la CNT y otros sindicatos que, si bien no realizarán convocatorias propias, apoyarán las realizadas.

Desde que los sindicatos -sic- UGT y CC.OO. principalmente, aceptaran liquidar la lucha social en los años setenta del siglo pasado y apostar por la “paz social”, es decir, llevarse bien con los patronos y no luchar por los obreros, el concepto de huelga general ha sido totalmente desvirtuado; convocar a una jornada de 24 horas de paro no es una huelga y mucho menos general.

La Huelga General, entendida ésta en su concepción originaria -indefinida, total (’servicios mínimos’ son los médicos de urgencias y los bomberos, no los guardias jurados o los dependientes de los supermercados), sin consumo, con los sujetos activos de dicha huelga en la calle (que es donde se conquistan los derechos)-, es la herramienta más fuerte que tiene la clase obrera y no puede tomarse a broma.

Una Huelga General es una herramienta muy poderosa pero a la vez muy costosa de utilizar; causa un gran desgaste, por lo que requiere de una gran preparación previa en todos los sentidos (económico, informativo, de definición de objetivos, etc.); una huelga general se lleva a cabo cuando otras acciones no han funcionado, es la última arma de la clase obrera, el objetivo siempre debe estar claro: obtener la victoria, conseguir lo que se reclama ó ser derrotados, volver al trabajo sin haber conseguido nada.

Los paros de 24 horas llevados a cabo desde la restauración borbónica, no han sido más que días de “derecho a la pataleta” y jornadas de lavado de cara ejercido por unas cúpulas de sindicalistas profesionales sólo preocupadas en mostrar una imagen de lucha a sus afiliados y al público en general mientras mantienen su statu quo de privilegio, un espectáculo lamentable de degradación de clase y de conceptos.

¿No nos gusta lo que hay? Pues dejamos de trabajar un día (¡uno sólo, eh! Qué no está la cosa para más) salimos de madrugada a la calle a hacer barullo, finalizamos la jornada con una manifestación que en caso de ser matutina nos deja libres la tarde y oye, ya hemos cumplido, más no podemos hacer, es lo que hay.

A eso no le podemos llamar huelga general, llamémosle jornada de lucha, día de paro cuasi-general, día de demostración de fuerza sindical o descanso sin retribución, que es lo que entiende la mayoría de trabajadores que es (por desgracia).

Así que, a ver si empezamos a llamar a las cosas por su nombre, quedar un día en casa como si fuera festivo no es una Huelga General, es un paripé y punto.