¿Libertario o anarquista?

3 de avientu de 2012 DE 2012 • Pedro Pablo Bazán

Dice el profesor Carlos Taibo, en el debate posterior a una conferencia sobre decrecimiento que ofreció en Xixón este mes de noviembre, que él se define como libertario pero no como anarquista. El formato de la conferencia no me dio derecho a réplica y me quedé yo con el gusanillo…

¿A qué se refiere Taibo con libertario y por qué siempre rehúye el término anarquista?

Libertario es un adjetivo utilizado por primera vez por los “librepensadores”, que así se definían, de finales de la Ilustración (William Belsham en particular) refiriéndose a aquellos que creen en el libre albedrío, por lo que transmite Taibo en sus escritos y conferencias no creo que se encuentre entre ellos.

Tampoco creo que se refiera al sentido que dan los estadounidenses al vocablo libertario: aquellos que defienden la libertad individual en lo social y la propiedad privada en lo económico, que ha acabado derivando en lo que hoy se conoce como anarco-capitalismo.

¿Se referirá quizás definiéndose como libertario pero no anarquista a aquellos que como el profesor Chomsky (compañero de viaje del anarquismo según él mismo) ven a corto plazo en el aumento del Estado el camino hacia un mundo sin él? Éstos últimos no pueden definirse como libertarios o anarquistas sino como reformistas y el profesor Taibo defiende, a mi entender, tesis revolucionarias no simples “apaños”.

Puede que el profesor Taibo se refiera a la aparición del término ‘libertario’ como sinónimo de ‘anarquista’ en la Francia de finales del siglo XIX, a partir de la lois scélérates (leyes perversas) que censuraban y prohibían cualquier publicación o acto relacionado con el vocablo anarquista, por lo que los anarquistas franceses pasaron a autodenominarse libertarios como forma de burla a la censura del Estado.

Quizás Taibo se refiera al anarquismo individualista, con poca presencia histórica en nuestro país pero que yo no recuerdo se definiera como libertario en contraposición a anarquista.

En España, durante el siglo XIX, el anarquismo nace, principalmente, ligado al incipiente movimiento obrero, es Fanelli el que, enviado por Bakunín, difunde las ideas de la Internacional mezcladas con las de la Alianza, por lo que en un principio no se puede diferenciar claramente entre internacionalistas y aliancistas en la Península (Portugal incluida); es a partir del III Congreso de la Federación Regional Española en Córdoba (1872-1873) que los internacionalistas españoles se declaran antiautoritarios, vocablo que fue sustituido poco a poco por el de anarquistas o libertarios, éste último por influencia francesa.

Durante los siglos XX y XXI las palabras libertario y anarquista han sido, por lo general, sinónimos en el Estado español, significando para los que las usaban exactamente lo mismo, pudiendo sustituir una por otra, así organizaciones específicas anarquistas como la FAI (Federación Anarquista Ibérica) o las JJLL (Juventudes Libertarias) han formado parte junto con la CNT (Confederación Nacional del Trabajo; sindicato anarcosindicalista, es decir, de orientación anarquista por sus principios, tácticas y finalidades) del denominado Movimiento Libertario (no me quiero olvidar de las agrupaciones de Mujeres Libres, menospreciadas en muchas ocasiones por el resto de organizaciones integrantes del movimiento); por lo tanto se puede decir que se han usado indiferentemente los términos anarquista y libertario durante mucho tiempo.

El Movimiento Libertario español, influido por Kropotkin y su concepción comunista frente a la colectivista de Bakunín, se definió como comunista libertario (en contraposición con el comunismo marxista o autoritario) y usa el término como sinónimo de anarco-comunismo.

Habla el profesor Taibo en alguno de sus artículos que prefiere el término libertario a la palabra anarquista por el carácter dogmático de ésta última, niego yo tal carácter. Si hay dogmas, que los hay, es deber del propio anarquista acabar con ellos, es la práctica del anarquismo la que acaba con ellos. Tampoco se puede ceder al juego del poder burgués que trata (y consigue la mayoría de las veces) desvirtuar lo que significa la palabra anarquía, anarquista etc. haciéndolas parecer sinónimos de caos, violencia, etc. justo lo contrario de lo que representan, no olvidemos que el símbolo que los anarquistas suelen usar es una A (anarquía que significa ausencia de autoridad) dentro de una O (orden) es decir, orden sin autoridad, organización sin coacción, justo lo contrario de lo que hacen los que vilipendian tan altos términos.

Cabe ahora mencionar el periodo que abarca desde finales de los años 60 hasta hoy, donde distintas corrientes libertarias, antiautoritarias, anarquistas, situacionistas, autónomas, consejistas, etc., se entremezclan, rompen antiguos dogmas, abren nuevos caminos, se enfrentan ante el pasado y entre ellas, etc.; la influencia del mayo francés es grande y sospecho que aquí cabría situar al profesor Taibo…

Hablando de Mayo del 68, Taibo lo cita como origen de la palabra autogestión, término que sí que pudiera empezar a usarse en ciertos ambientes a partir de esa época para describir ideas, formas de organización etc. pero que ya había sido puestos en práctica por los libertarios (y con éxito como el mismo Taibo reconoce) no sólo en Cataluña o Aragón, ejemplos clásicos que se citan casi como únicos, sino también aquí desde donde escribo: en Xixón, donde la industria fue colectivizada, la pesca también, el dinero dejo de tener valor, se acabó con el paro obrero mediante medidas puestas en marcha por el Comité de Guerra de Xixón, encabezado por el cenetista y faísta Avelino González Mallada; hasta el excelentísimo señor presidente de la II República, señor Azaña, se quejaba de que en Xixón era imposible pagar un café o una comida, pues todo estaba organizado a espaldas del Estado republicano y sin dinero.

No me quiero desviar más de la pregunta con la que titulo este artículo, ¿libertario o anarquista? Para mí da igual, en la práctica significan lo mismo.

Carlos Taibo ha publicado un libro titulado Libertarios que no he tenido todavía el gusto de leer; prometo hacerme pronto con él, quizás disipe ahí mis dudas.

Espero verle más por aquí profesor, siempre es un placer oírle.