Las leyendas urbanas vuelven a casa por Navidad

31 de avientu de 2012 DE 2012 • Diego Díaz

Como el turrón El Almendro, las llamadas leyendas urbanas también vuelven a casa por Navidad. Durante dos semanas Asturies vuelve a tener en sus calles gente joven, ¿se han fijado? La reaparición de la generación perdida de treinteañeros emigrados en Madrid, Barcelona, Londres, Berlín y otros destinos cada vez más exóticos, muchos de ellos bajo el brazo con los niños y niñas que faltan en nuestras guarderías y escuelas, nos permite visualizar como sería una Asturies diferente, viva y dinámica, casi utópica. Una Asturias que no hubiera condenando a muerte a su mundo rural, que no hubiera liquidado de mala manera su industria cuando lo guay parecía ser una economía terciarizada y lo cutre y viejuno tener astilleros y fábricas, y por ponerse a soñar un poco, que no hubiera despilfarrado los fondos mineros en obras públicas de dudosa utilidad, en becas para aprender inglés en Irlanda y en subvencionar toda clase de negocios corruptos y podridos.

El envejecimiento es desde hace años el principal problema de nuestra comunidad, aunque nuestros gobernantes nieguen la evidencia cuando se les saca el tema o nos digan que quedarse por aquí es de tontos y mediocres y lo moderno la movilidad geográfica (fenómeno vulgarmente conocido como emigración cuando se trata de gentes pobres del Tercer Mundo) y salir en Asturianos por el mundo.

Dice el rapsoda Pablo X. que ser joven en Asturies ya es algo de por sí suficientemente alternativo como para tener que ponerte una cresta o llenarte el cuerpo de piercings.

Asturies no sólo pierde cerebros, sino que lo que es peor, últimamente importa otros de mala calidad, aunque sea por poco tiempo, como los de Francisco Álvarez Cascos o José Luis Moreno. Esta hermosa tierra se está convirtiendo de un tiempo a esta parte no sólo en un lugar estancado y decadente desde el punto de vista económico, sino en un sitio crecientemente gris y aburrido desde una perspectiva social, política y cultural, pese a que el 15M y el post15M nos estén deparando alguna que otra sorpresa y pequeñas alegrías. Lo que llevaba muchos años pasando en Castilla, Extremadura y otras regiones de la España interior ha terminado por suceder también por estos latitudes. Dice el rapsoda Pablo X. que ser joven en Asturies ya es algo de por sí suficientemente alternativo como para tener que ponerte una cresta o llenarte el cuerpo de piercings. Supongo que en Soria, Teruel o Cáceres debe ser parecido, quizá incluso más. Los pasados años del boom económico no sólo fueron en España de una enorme expansión de las desigualdades a nivel social, sino también territorial. Formular un programa alternativo que propugne un desarrollo de nuestra comunidad sostenible social y medioambientalmente, es vital para una izquierda y unos movimientos que aspiren a ganar y transformar la sociedad.

Vamos, justo lo contrario a montar un “comité de sabios” lleno de neoliberales, directivos de multinacionales, talibanes de la competitividad y con pensadores de reconocido prestigio y valía como el artista antes conocido como Luis Martínez Noval.