La transcendencia de la participación social en los media

13 de xunu de 2013 DE 2013 • Cándido G. Carnero

La reciente aparición en los medios de comunicación considerados del poder de dirigentes sindicales y de movimientos sociales como Diego Cañamero, Sánchez Gordillo, Ada Colau o Pablo Iglesias Turrión, entre otros, está generando cierto debate público sobre la conveniencia o no de la participación de activistas sociales en los medios de comunicación al servicio del capital.
Aunque el debate se suscita ahora, debo decir que no es nada nuevo en el mundo de la izquierda plural: las dudas que siempre generó la estrategia o la convivencia de participar en los medios de comunicación controlados por los grandes poderes económicos y posicionados claramente en contra de la inmensa mayoría social más desfavorecida y explotada por el capital financiero.
La opinión mayoritaria en este debate ha sido la favorable, en el sentido de aprovechar todos los espacios de información posibles incluso, en los medios del poder, con el fin de opinar y lanzar mensajes de lucha y unidad contra el actual modelo económico establecido por el sistema neoliberal y contra las formas abusivas de explotación de este capitalismo criminal. Los medios de comunicación tienen la exclusiva de la información a gran escala y más aún el control absoluto de los discursos y la difusión de noticias del mundo social. Discursos a gran escala que son las piezas claves de toda información pública y, por tanto, se sienten con la legitimidad de representarnos a todos/as. En este sentido se puede decir que los mismos media crean una especie de realidad informativa que en verdad no tienen. Efecto que moviliza o desmoviliza en función de los intereses del capital que nos motivan o nos desmotivan, pero que son sin duda la única posibilidad de acceso al mensaje, sindical, político y social.

La presencia continua en programas basura puede mermar la credibilidad de los activistas y los movimientos sociales, porque de ello se encargan esos propios medios, sin posibilidad de establecer ningún debate de equidad, al ser programas que especulan con el morbo de la ciudadanía

Existen también los medios de comunicación más afines a los intereses sociales. Internet pertenece ya al presente, surge en este contexto como nuevo escenario para la comunicación social, aunque muy lejos aún de la influencia de los medios tradicionales. Se dice que Internet revolucionará la política y la actividad social y ciudadana y como consecuencia de ello no dependeremos tanto de los medios del poder, ni seremos cautivos de su manipulación, para poder difundir el mensaje social contra la perpetua agresión capitalista que nos toca vivir. Pero aun así estamos en la etapa inicial en la que el uso de la Red se está extendiendo entre las organizaciones y movimientos sociales y es por ello que mientras no se materialice una consolidación de los medios virtuales, los luchadores/as anticapitalistas debemos aprovechar todos los espacios de información para lanzar nuestros mensajes hacia un necesario cambio de escenario, nada favorable para los intereses de la ciudadanía, que como consecuencia de nuestros errores y disputas, permanece bajo claro dominio del inmenso poder capitalista.

En conclusión, por decirlo de otra manera: hoy en día es imposible emprender una lucha, una respuesta colectiva o cualquier tipo de movilización, sin pasar irremediablemente por los medios de comunicación. Los media no solo crean estados de opinión, sino que escogen los puntos de vista aceptables y transmisibles.
La presencia de activistas sociales en los medios del poder no significa una traición a la defensa de nuestros intereses: ni Diego Cañamero, ni Gordillo, ni Ada Colau, ni Pablo Iglesias Turrión, ni otros, pueden estar bajo sospecha por su participación en estos medios del poder; ahora bien, hay que diferenciar entre los medios que solo difunden información basura y entre los que aun siendo también del poder permiten cierto margen de expresión, y ahí es donde debemos tener las ideas claras, de cómo participar, de lo que nos interesa utilizar y no. La presencia continua en programas denominados basura puede mermar la credibilidad de los activistas y los movimientos sociales, porque de ello se encargan esos propios medios, sin posibilidad de establecer ningún debate de equidad, por ser programas que especulan con el morbo de una importante parte de la ciudadanía.
Por tanto, sí a la utilización de espacios en los medios de comunicación, sin que ello nos suponga un desgaste de imagen y credibilidad, teniendo en cuenta que la labor informativa juega un papel ideológico que tenemos que potenciar. En la medida de nuestras posibilidades estamos obligados moralmente a ocupar el espacio que podemos y tenemos que esforzarnos en llegar cada día más a todos los rincones de la sociedad, sin que ello suponga cuestionar el compromiso en la lucha, la entrega y honradez de los activistas sociales mencionados, los cuales se considera que están fuera de toda duda como lo han demostrado a través de una larga trayectoria.