La Madreña sopla su primera vela

La céntrica okupa uvieína cumple un año de vida

16 de payares de 2012 DE 2012 • Glayiu

Hace un año el periódico Diagonal Asturies informaba con el explícito titular de "¡Dios mío, una okupa en Uviéu!" de la liberación para fines sociales de un edificio en el mismo centro de la capital asturiana. Usurpada por el 15M carbayón, la antigua Conseyería de Salú del Principáu d’Asturies se convertía en bastión de los movimientos sociales. Ahora el Centro Social Okupado y Autogestionado La Madreña celebra su aniversario.

Nadie hubiera creído hace un año que en la provinciana capital asturiana, con sus fuentes ornamentales y sus Escobas de plata "A la Ciudad más limpia de Europa", sus tiros largos y sus contenedores de quita y pon, una okupa, con ka, iba a durar más de un día e iba a tener la repercusión social y mediática que el CSOA La Madreña ha tenido.

Cuando el movimiento 15M empezó a perder fuelle y corría serio riesgo de ser devorado por la Brunete mediática, alguien en Uviéu tuvo la brillante idea de salvar el capital humano que dicha experiencia había tenido en las plazas, y buscarle cobijo. El inmueble elegido fue, para plasmo de muchos, un enorme edificio de tres plantas en la céntrica Avenida General Elorza, antigua sede de la Conseyería de Salú del Principáu, abandonado durante años a la espera de que el grupo inmobiliario Sedes, su actual propietario, tuviera a bien especular con el solar.

Pero sobre todo, lo que ha permitido a La Madreña echar raíces en la estirada Vetusta han sido sus formas: ha roto con el cliché de la okupa con punkis con cresta de dos palmos (que también los hay) para ser la okupa de las y los ciudadanos; ha sabido ser eficaz, productiva, dando respuesta a los mil y un problemas que ha tenido que afrontar; ha sido capaz de abrirse a la calle y al barrio, al contrario de muchos otros centros "sociales" más preocupados por bunkerizarse que de otra cosa. ¡Joder, es que hasta tiene una ludoteca!

Uviéu tiene una ventaja indiscutible con respecto al activismo en Xixón: al tener un Ayuntamiento amante de la zarzuela y la Semana Santa, la iniciativa social y cultural la han de llevar a la fuerza los propios interesados. Xixón, en cambio, para bien o para mal, ha tenido un Consistorio en el que han entrado personajes capaces y sensibles a la cultura. Y así, quienes tenían algo interesante que ofrecer o los que querían mamar del tetu, tenían audiencia en el edificio de la Plaza Mayor.

Ahora que se está consolidando un necesario tercer espacio entre la reacción y el amarillismo, el espacio ciudadano y su confluencia con las organizaciones alternativas e irreductibles, escenarios como La Madreña se convierten en dinamos de la iniciativa ciudadana. Porque no nos engañemos, si alguien va a ser capaz de crear algo de oposición al rodillo de la Troika, será la ciudadanía. O no será.

De cualquier modo, ¡felicidaes, Madreña!