F(r)acking. Violar a la Tierra y sus gentes

21 de xineru de 2013 DE 2013 • Rosario Hernández Catalán

Hablamos de la Halliburton. De Dick Cheney y de Bush. De la perversión sin aditivos. De la prueba inequívoca de la existencia del Infierno. Del bombardeo del colegios, hospitales, ancianos y madres porque así lo requiere el capitalismo financiero. Bien. De esas garras y esas babas de la Halliburton nace la técnica del fracking: agujerear la tierra con cientos de pozos en los que se mete a altísima presión millones de litros de agua con arena y más de 600 sustancias cancerígenas, mutagénicas, tóxicas… Todo para extraer gas. Una técnica carísima que deja la tierra plagada de cientos de pozos y las aguas plagadas de venenos por conseguir gas durante como mucho cinco años. Cinco años. Cinco años. Poco más de una legislatura, que es como mide el Estado nuestra vidas.

Cinco años. ¿Dónde está el truco? En la propia carestía del proceso: miles de camiones transportando agua, decenas de carreteras, allanamientos del terreno y la compra a la Halliburton de unos materiales bien caros. Y por cierto es incompatible con la otra obra del Faraón, la regasificadora de Xixón. Mejor, la inutilidad es el objetivo de toda obra.

Además, es muy deseable que sean técnicas caras porque cuanto más dinero se mueva más se le puede quedar por debajo de la mesa al Faraón de turno y su séquito. Ese es el truco: el flujo de capitales. Lo que sea y como sea, pero que sea muy caro. Que fulana pueda vender sus buenas toneladas de cemento, que mengano pueda meter sus buenas toneladas de acero, que zuntano pueda construir más y más viales… Y que una pandilla de chusmita subcontratatadita tenga curros insalubres y de turnos interminables. No más de cuatro años de entretenimiento canceroso para los curris. No se vayan a acostumbrar a tener empleo y pierdan su conciencia de chusma parada. Es la conciencia de paro la que debe vertebrar el imaginario de la masa. Es lo mejor para la paz social.

Halliburton, después destrozar un buen pedazo de EEUU, observa cómo el precio del gas cae en picado y por tanto sufre la ruina del proyecto. ¿Qué les queda? Venderlo a Europa. Ni más ni menos.

Laboratorios Merck a punto de sucumbir en bolsa por culpa del Vioxx, un antiinflamatorio que provocó miles de muertes en EEUU, logró remontar su bache vendiendo en Europa la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano. Un fraude peligrosísimo para la vida de las niñas. Más que constatado científicamente. El paralelismo con el fracking es evidente:

Halliburton, después destrozar un buen pedazo de EEUU, observa cómo el precio del gas cae en picado y por tanto sufre la ruina del proyecto. ¿Qué les queda? Venderlo a Europa. Ni más ni menos. Visto que en EEUU el desastre económica ya es imparable la única solución es exportar. Y el mongolo de Patxi López alabando la técnica y dejándose comprar-seducir por los diablos de cipote kilométrico de la Halliburton. Esta es la nueva espada de Damocles. En nuestra querida tierra es Hunosa quien pretende “implementar” su I más D con semejante terror. Terrorismo. Puro terror. Andan rabilando dentro del Pozo Monsacro con dinero públicos, es decir, dinero del Estado, el gran ladrón de plusvalías que siempre se va de rositas. Los geólogos, encantados, de acá para allá publicando y haciendo prospecciones. Generando flujo de capitales para la tan necesaria investigación. Ingestiga, lo que sea, al coste que sea. El que venga detrás que se joda. Esta clase de científicos vive en un eterno presente. Ha borrado de sus capacidades cognitivas todo aquello que pueda oler a hijos, nietas, futuras generaciones, etc. Ya hace bastante que se les olvidó el futuro.

El mayor peligro: el agua potable. El fracking envenena los acuíferos. Envenena el aire. Envenena la tierra. Cuando tengamos sed beberemos informes geológicos, artículos científicos, billetes de 500. Cuando tengamos sed de agua meteremos billetes en una licuadora y obtendremos el maná, el líquido de la vida, el refresco más sano.

La mayor pena: se necesitan por cada unidad de producción una media de 50 pozos. Pongamos 50 pozos entre Riosa, Morcín y Soto de Rey. Será precioso. Precioso. Habremos de llamarlo el “desierto de lo real”. Cuando Morfeo le enseña a Neo Anderson la realidad de la Tierra, más allá de la simulación virtual que es Matrix, lo que le dice es: “Bienvenido al desierto de lo real” y lo que se ve es algo muy parecido a una tierra asolada por frackings. El “desierto de lo real” que podremos evitar a golpe de evasiones de todo tipo, unas más virtuales, otras más clásicas. Ahogarnos en vodka para asumir la vergüenza no estaría mal. La sidra se quedaría corta.