Escrache contra Javier Fernández pol casu Cajastur

29 de marzu de 2013 DE 2013 • Glayiu

El presidente del Principáu, el socialista Javier Fernández, tuvo qu’aguantar l’escrache que-y ficieron aforradores afectaos pola conversión de Cajastur en Liberbank y trabayadores de l’antigua Caxa pública asturiana.

[Videu The Enkofrator]
El presidente del Principáu, Javier Fernández, acudió al Antiguu Institutu de Xixón el pasáu miércoles a reivindicar nuna conferencia la figura de Xovellanos como referente políticu pa los tiempos actuales. A la puerta del CCAI lu esperaben trabayadores de Cajastur y aforradores afectaos poles midíes arbitraries que sofrieron col ingresu de l’anteriormente Caxa pública asturiana nel holding Liberbank. Por exemplu, parte de los sos aforros tornólos de manera unilateral el bancu n’acciones de Liberbank, ensin solicitar permisu a los usuarios.
Por eso tuvieron delantre del Antiguu Institutu una cincuentena de persones, que trataron ensin ser a ello, que’l presidente del Principáu diere esplicaciones a les persones afectaes.
Destacamos esti fragmentu del discursu de Javier Fernández:

"Una sana reflexión que la modernidad ilustrada nos dejó en herencia es que la lejanía de lo ético y lo moral conduce a la corrosión de los pilares que sustentan las instituciones democráticas. Lo moral y lo legal están en la misma moneda, y su disociación es fuente de muchos males públicos. Quien invoca la legalidad para exculpar su menguada talla ética de sus responsabilidades públicas no debe ser acreedor de la confianza de sus conciudadanos. La mentira y la impostura, el derroche, el aprovechamiento tramposo de los recursos públicos, pueden escapar a la sanción legal, pero nunca deberían huir de la sanción social, que es el castigo político. Como escribió Jovellanos en su retiro carcelario en el castillo de Bellver: ’sin integridad moral toda riqueza es escasa, todo poder es débil’. Y concluyo: decía Teodorov, Premio Príncipe de Asturias, que la Ilustración forma parte del pasado. Ya hemos tenido un siglo ilustrado, pero no puede pasar porque lo que ha acabado designando no es una doctrina históricamente situada, sino una actitud ante el mundo. Quizás sea esa actitud el verdadero legado de Jovellanos para este turbulento principio de siglo."