El Fascismo en auge en toda Europa

11 de payares de 2013 DE 2013 • Rafa Velasco

Algunas claves para descubrir el fascismo sociológico y para alarmarse por el fascismo político que esta viniendo.

Después de la derrota de los Fascismos en Europa, tras la segunda guerra mundial, algunos/as pensaron, que al igual que las crisis económicas, dichos fantasmas no volverían a resucitar, pues habríamos aprendido de los errores pasados. La realidad europea de esta segunda década del Siglo XXI acredita, por desgracia día a día, cuan errados eran dichos análisis. El Fascismo en auge en toda Europa es más europeísta que nacionalista de su estado, pero mantiene sus tintes agresivos, violentos, imperialistas, racistas y xenófobos de siempre. Ese Fascismo, en sus expresiones de más amplio apoyo popular, no viste con camisas pardas o correajes, ni defiende a las claras un estado formalmente distinto de la Democracia parlamentaria, pero si que intenta dividir a las clases más desfavorecidas, enfrentando a sus componentes entre si, en aras de un supuesto futuro mejor si ellos llegan al gobierno, para lograr como siempre el aumento del poder y la riqueza de las oligarquías económicas de toda la vida. Es un Fascismo distinto en las formas, más amable, si se puede usar dicha expresión, pero más peligroso aún, en la medida que de momento no esta encontrando en frente a un movimiento obrero y popular tan articulado como el de los año 30 del siglo XX. El Fascismo vuelve a presentarse como alternativa de una burguesía asustada ante la crisis económica y sus consecuencias políticas, que a través de nuevos consensos sociales pueda lograr una “paz” que la permita seguir robando, y que impida que los pueblos puedan ver un futuro distinto al margen del Capitalismo. Una vez más el Fascista es un liberal asustado, como decían en una película cuyo nombre no recuerdo.

En España, de momento, no tiene una representación política fuerte, aunque su discurso empieza a calar entre amplios sectores del pueblo. Quizás ello es así, por tres razones:

A-El Fascismo en España ganó una guerra, sobrevivió a la postguerra, y ha sabido reconvertirse, en la Transición, a través del Partido Popular, en una derecha autoritaria y conservadora, que mantiene en su seno a sectores fascistas, pero que no necesitó, hasta el momento, más bien le estorbaba, contenidos y formas propios de otros tiempos, para mantener una base social muy amplia, para convertirse en una fuerza de las que sustenta el actual régimen. Ello no quita para que los tics fascistas del PP sean cada vez más agudos y puedan radicalizarse más en el futuro si no le queda más remedio que recurrir al patrioterismo españolista e imperialista para poder evitar un descalabro electoral. El odio a Cataluña, la crisis de Gibraltar y las políticas antiinmigratorias son ejemplos de cómo dicho partido recurre puntualmente a sus contenidos más retrógrados y franquistas para poder fidelizar a su electorado.

B- Pese a su victoria en la guerra, los cuarenta años de Franquismo, son una pesada losa de imagen para los que puedan reclamarse de una extrema derecha o fascismo genuinos, y que le impide aún conectar con sectores populares provenientes de la izquierda que en otros países europeos empiezan a ser caladero, por lo menos electoral, de organizaciones de ese tipo. Por ello la batalla por la memoria histórica sigue siendo tan importante para poner freno a un posible nuevo Fascismo en ciernes.

C- Los líderes de la extrema derecha española, al igual que los de la izquierda transformadora y revolucionaria (aunque en esto les llevemos ventaja), han sido incapaces de superar sus cuitas, y han convertido cualquier discrepancia en motivo de ruptura y desavenencia. Tuvieron la oportunidad con Ricardo Sáenz de Inestrillas de articular un discurso españolista fuerte y con la excusa del terrorismo lograr modernizar sus formas y conectar con nuevos sectores, por suerte el macarrismo de sus dirigentes y sus oscuras aficiones dieron al traste con tan peligroso proyecto. En los últimos meses parece ser que por desgracia esa situación empieza a cambiar, y el proyecto “España en Marcha” puede empezar a preocuparnos seriamente.

Pero todo lo anterior no debiera cogernos desprevenidos/as, pues en la sociedad existe un discurso ideológico subyacente en opiniones, que podríamos calificar incluso prepolíticas, que esta cogiendo cuerpo y que si alguna organización o partido cuenta con los medios suficientes, que le de el poder, para trasladarlo al terreno electoral y estrictamente político, no sería extraño en años venideros que nos encontrásemos con problemas similares a los que hoy existen en Grecia, con Amanecer Dorado.

Seguro que en el trabajo, en el bar, en la comunidad de vecinos o el club de futbol de tu pueblo hemos oído a personas, algunas incluso votantes de izquierda, defender alguno de estos argumentos que a continuación señalo:

1. “No quiero que mi hijo vea mendigos o drogadictos en el parque del barrio, que venga la Policía y los eche a todos/as, y si son rumanos, con más razón”. Ahora si alguno de esos igual luego no le molesta que halla un emigrante sirviéndole en un bar 12 horas a 500 Euros al mes.

2. “Mi propiedad es mía y yo solo me la gane, no como esos vagos a los que se les dan viviendas sociales, becas y pensiones no contributivas, que me arruinan la Sanidad, la Educación y la Seguridad Social”. Por supuesto si la propiedad es mía, ya me encargo yo de marcarla con cartelitos de “prohibido jugar a la pelota”, pero si necesitó alguien que cuida a mi abuelo/a anciano ya me ocuparé de buscar a alguna latinoamericana sin contrato, sin seguro y por cuatro euros.

3. “El problema del paro son los millones de inmigrantes que viven en este país”. Eso si no se paran a pensar como llaman a los/as jóvenes españoles que actualmente emigran en los países de acogida, en que condiciones viven, o que haríamos si regresasen los millones y millones de emigrantes que en los últimos 50 o 60 años, por quedarse cortos, se han visto obligados a vivir lejos de su tierra.

4. “Yo no tengo porque aguantar a jóvenes haciendo botellón, a viejos jugando a las cartas o a niños jugando a la pelota, lo mío es mío y que nadie me lo toque, y si no que venga la policía y los eche a hostias”. Eso claro que si soy yo el que me emborracho en el bar de enfrente de mi casa, entonces soy un ciudadano/a y tengo mis derechos, si doy voces en una terraza comiendo marisco, yo pago y yo hago lo que me da la gana etc…Ya no me acuerdo cuando de cuando fumaba porros, llegaba a las 7 de la mañana a casa, conducía borracho o me enfrentaba con la policía para defender mi derecho a prejubilarme. Ahora yo soy otra cosa, clase media, le llaman. Tolerancia cero con los demás, pero yo que pueda hacer lo que me de la gana.

5. “La culpa la tienen esos catalanes y vascos independentistas que nos roban el dinero”. Ese si cuando se quieren independizar por favor que no lo hagan que sin ellos no podemos sobrevivir, que es que son ricos que no quieren compartir. O lo uno o lo otro, pero bueno todo vale para culpar de nuestros males a los vecinos/as y no a los poderosos y explotadores. Si ello romper la convivencia, da igual, ya llamaremos la policía o al ejercito para que ponga orden.

6. “Lo que hace falta es mano dura, Policía que ponga orden ante los desmanes, que estas leyes actuales protegen más a la victima que al delincuente” “Que vuelva la pena de muerte para acabar con los tipos como Bretón”. Cuando se defiende que una administración, articule un derecho sancionador, aunque sea administrativo, sobre la base de castigar a colectivos determinados, culpándoles de todos los males (como los nazis hicieron con los judíos) y no conductas de personas individuales (los que molestan, los que ensucian, los que faltan al respeto, los que matan o los que roban etc...), se esta entrando en una senda muy peligrosa. Eso si que a mi niño en el cole nadie le diga nada, que es que el profe le tiene manía; que a mi nadie me ponga una multa por beber de más, que yo controlo; vamos la ley del embudo, lo que vale para los demás no vale para mi. Defender estado que utilice el derecho sancionador como forma básica tanto para mantener la paz social como para reparar a las victimas, por encima de otros ámbitos del derecho y de las normas conductuales, es un derecho que canoniza la venganza, y el Fascismo bebe fundamentalmente de la venganza, el resentimiento social y la envidia.

7. “Las empresas las arruinan los/as sindicalistas”. Onde vamos a parar, tanto liberado, pero bueno que en los consejos de administración de las empresas halla gente robando a espuertas no me importa, si yo estuviera allí haría lo mismo. Y si mañana tengo un problema en el curro iré hablar con algún sindicalista, de esos que ponen barricadas, que esos si solucionan problemas, ahora cuando tenga yo solucionado el mío que les den.

8. “El problema es que hay mucho diputado, mejor que no hubiera ninguno”. Sin ser yo quien defienda a la mal llamada clase política dicho discurso es peligrosísimo, si no tiene otros contenidos detrás, y lleva directamente al cuestionamiento de la esencia de la Democracia y a que gobiernen solo los jefes, que para eso son sabios, como Franco y cia.

9. “Con Franco vivíamos mejor, había trabajo, seguridad social etc…”. Que fácil olvidar “las fames del año 41”, las gentes asesinadas en las cunetas, los emigrantes de maleta con cuerdita que cruzaban los Pirineos, el estado de las calles de nuestros barrios, los barrio marginales tipo “Villacajón”, etc…Vivirías tu, pelotas del jefe, no viendo, no oyendo, no hablando, cuando a tu vecino/a lo torturaban, le ocupaban sus propiedades, lo encarcelaban o lo mataban.

10. “Las huelgas son inútiles, yo tengo el derecho al trabajo y a mi que nadie me impida pasar con una barricada por una calle porque si tengo una pistola matooo”.Que fácil olvidar aquellas huelgas necesarias para que hubiera seguridad social y sanidad para todo/as, en las que tu participaste; que fácil poder hablar despotricando contra los que dieron lo mejor de sus vidas para que tu puedas “desbabayar”, eso si, si se saca algo en la huelga, yo el primero a poner la mano para cobrar.

No todo el que hace alguna de esas afirmaciones es un/a Fascista ni siquiera mala persona, ni mucho menos, aunque seguro que el que sostiene la mayoría de ellas, aunque vote a la organización radical de izquierdas, lo es sin saberlo. Muchas de esas afirmaciones son reconducibles y racionalizables hacia una visión progresista y de izquierdas, pero son un caldo de cultivo que permite pasar fácilmente a una persona del cabreo al fascismo de papeleta electoral y militancia, según como se den las circunstancias. Esa supuesta “clase media” y ” aristocracia obrera”, acomodada pero acojonada, que intenta enfocarlo todo desde el yo individualista y no desde el nosotros solidario, que ve la única respuesta el orden publico policial, donde todo vale mientras proteja mi yo egoísta y oculte bajo la alfombra los verdaderos problemas, sigue el mismo camino que la clase media argentina, italiana y alemana que ampararon y auparon al fascismo, aunque .luego se lamentaron.

No dejemos pasar un momento sin articular soluciones pues el peligro esta ahí y pobre de nosotros/as si no lo vemos y atajamos a tiempo.