¿Con IU o sin IU?

30 de mayu de 2013 DE 2013 • Diego Díaz

Las crisis de régimen siempre han sido tiempos abonados para ejercitar el noble arte de la conspiración. Mientras en Barcelona se debate por un lado la posibilidad de construir una SYRIZA catalana, por otro, Teresa Forcadas –la monja buena- y Arcadi Oliveres –el economista bueno-, han lanzado la idea de una candidatura electoral que sume a partidos y activistas sociales con vistas al proceso constituyente de una República catalana. En Madrid el 7 y el 8 de junio militantes de los movimientos sociales, de IU, EQUO e Izquierda Anticapitalista, convocan una jornada para debatir la construcción de una alternativa electoral “desde abajo”. En Sevilla está en marcha una iniciativa similar desde hace algún tiempo, y también en Galicia, Valencia, Zaragoza y otros muchos puntos del reino se están discutiendo otros posibles frentes amplios de cara a las elecciones. ¿Con IU o sin IU? Ese es a día de hoy el dilema que atraviesa a las plataformas nacientes, que vinculan a militantes de izquierdas y activistas sociales convencidos de que es necesario trasladar la movilización popular a las instituciones. Si el ejemplo de las CUP catalanas tienta a algunos a imitar esa suma de partidos minoritarios sin representación y activistas mayoritarios sin partido, lo cierto es que se trata de un modelo difícilmente exportable fuera del peculiar microclima catalán. En Asturies por ejemplo, ni el asturianismo ni los movimientos cuentan con el nivel de desarrollo como para hacer algo parecido, pero tampoco la dirección de IU está por el momento haciendo ni grandes ni pequeños gestos para ser percibida como una fuerza política diferente.

Del entendimiento de los sectores más lúcidos de IU con militantes de los movimientos, de otras izquierdas y del nacionalismo progresista, va a depender el futuro de este país y la posibilidad de contribuir decisivamente a la rebelión europea.

Las palabras de Ángel González –el portavoz de IU, no el poeta ovetense- deseando “suerte y salud”, en lugar de una celda en Villabona, a un destacado corrupto como el exalcalde de Cudillero, resultan de un inquietante compadreo. La actitud pasiva de los dirigentes asturianos contrasta con los guiños a los movimientos sociales por parte de los responsables federales de IU. El partido de Cayo Lara está convencido de que necesita sumar fuerzas para dar el estirón, pero se halla dividido entre aquellos que no parecen haber entendido nada del 15M y el post 15M y simplemente buscan la cooptación de algunas figuras emergentes como Ada Colau, que adornen como independientes sus listas electorales, y quienes como Alberto Garzón y otros sectores de IU, entienden que el proceso de confluencia tiene que ir mucho más allá si se quiere construir un auténtico bloque social y político alternativo. Garzón –el bueno- declaraba hace poco a elDiario.es que IU debía “replicar y mejorar” el experimento de Alternativa Galega de Esquerda. Del entendimiento de los sectores más lúcidos de IU con militantes de los movimientos, de otras izquierdas y del nacionalismo progresista, va a depender el futuro de este país y la posibilidad de contribuir decisivamente a la rebelión europea. Decía Rossana Rossanda que el fracaso de las izquierdas en los años 80, nos había hecho “desconfiados y quisquillosos, sin ganas de juntarnos y de organizarnos”. Hoy cuando grandes sectores de la opinión pública, de izquierdas y de derechas, nos están dando la razón, y están descubriendo solitos que no es una crisis, sino una estafa, cabe esperar que se imponga la sensatez y la altura de miras para aprovechar las oportunidades que se abren con el desmoronamiento de todo. El descontento social va a seguir creciendo y de nuestra capacidad para construir una alternativa de masas dependerá que el odio se dirija contra los inmigrantes o contra los banqueros.