Chávez no se va

15 de ochobre de 2012 DE 2012 • Cándido G. Carnero

El pasado mes de mayo he tenido el privilegio de pasar 5 días en Venezuela invitado por la Central Boliviana de trabajadores y trabajadoras de la ciudad, el campo y la pesca. Fueron días inolvidables porque se aprobaba en Venezuela la Ley Orgánica del Trabajo, lo que suponía un avance social sin precedentes en la historia sindical en Venezuela.

El pasado mes de mayo he tenido el privilegio de pasar 5 días en Venezuela invitado por la Central Boliviana de trabajadores y trabajadoras de la ciudad, el campo y la pesca. Fueron días inolvidables porque se aprobaba en Venezuela la Ley Orgánica del Trabajo, lo que suponía un avance social sin precedentes en la historia sindical en Venezuela. La ley aprobada por Chávez era celebrada por más de tres millones de venezolanos en la fiesta del 1º de mayo, en la que también tuve el privilegio de participar, en aquella gran manifestación, viendo cómo en Venezuela se celebraban las reformas de progreso y no las del retroceso, como las que aquí , en el Estado Español y en Europa nos están imponiendo, los que se denominan “defensores de la democracia y el Estado de derecho”, los mismos que no cesan en sus campañas aniquiladoras contra Chávez.

En la manifestación del 1º de mayo se pulsaba un apoyo importantísimo a la candidatura de Chávez a las elecciones presidenciales del pasado 7 de octubre, una de las consignas más coreadas por la inmensa multitud era (uh! Ah! Chávez no se va!).

Los trabajadores/as y el pueblo venezolano apoyan la revolución bolivariana, porque son conscientes de que es la oportunidad de poner freno al Neoliberalismo y con ello conquistar los mayores niveles de justicia social y calidad de vida. En especial porque la revolución no se trata de repartir dinero, sino de acabar con las relaciones de explotación del trabajo, en que los empresarios pagan sueldos miserables por un lado y por otro roban su sueldo y aniquilan los derechos de los trabajadores/as.

Gracias a la revolución Bolivariana y a la actitud de Chávez, la mayoría de Venezolanos consideran que hoy pueden disfrutar del salario más alto de Latinoamérica, grandes beneficios sociales y laborales y la regulación de precios para que sean realmente justos y no especulativos.

El pueblo venezolano con su apoyo a Chávez derrota la opresión imperialista contra el proceso bolivariano.

Los medios imperialistas han fracasado una vez más en su campaña indecente contra la candidatura de Chávez.

Los datos en las encuestas que llegaban a través de estos medios en los meses y días previos a las elecciones, pretendían hacernos ver una derrota de Chávez frente al candidato de la derecha Henrique Capriles. No han logrado con su indecente y vergonzosa manipulación cambiar el voto de una inmensa mayoría de venezolanos, que a lo largo de los últimos 14 años y siendo plenamente conscientes que aún quedan muchísimas cosas por conseguir, también son conscientes que el socialismo y el proceso revolucionario es la única forma de avance social y progreso, contra la sin razón del capitalismo.

Los trabajadores/as y ciudadanos venezolanos sabían ciertamente que entre los programas de Chávez y Henrique Capriles había una gran diferencia. El de Chávez es un programa de progreso y avance social que el pueblo venezolano viene disfrutando desde hace tiempo, con importantes mejoras en derechos laborales, sociales, económicos, vivienda, sanidad y servicios públicos. Además de esto el pueblo Venezolano no sufre un espoleo, por las riquezas que su país genera, sirva el ejemplo que llenar el depósito de combustible de un vehículo no supera los 90 céntimos. Aquí producimos electricidad y los ciudadanos la pagamos a precio de oro, y eso que no estamos gobernados por dictadores ni especuladores.

Por el contrario, Capriles, candidato impuesto por el imperialismo, su programa estaba enmarcado dentro del diseño más neoliberal, ceñido única y exclusivamente en atacar la figura de Chávez y dirigido claramente a los poderes económicos y el de las multinacionales instauradas en Venezuela. Capriles se había manifestado tan solo unos meses antes de las elecciones contra la ley orgánica del trabajo, porque consideraba que era discriminatoria, con respecto a la clase empresarial, por tanto los dos programas estaban muy claros y la mayoría social apostó por Chávez y por el proceso revolucionario bolivariano.

No sería justo si en este análisis no hiciese referencia a las asignaturas pendientes que aún quedan por resolver en Venezuela como son la corrupción y la inseguridad ciudadana ,reconocida por los propios dirigentes políticos.

No sería entendible por los propios venezolanos que en el proceso revolucionario bolivariano con Chávez al frente, que en los próximos años de mandato y con la legitimidad y respaldo del 55% de los votos, no se abordara esta situación, que además de ser un caldo de cultivo para los enemigos del proyecto de revolucionario socialista, supone un serio obstáculo para el prometedor futuro de Venezuela.

Por tanto para los venezolanos y para rodas las personas que hoy nos sentimos satisfechos con esta victoria electoral, que vemos a Venezuela como un referente a seguir hacia ese mundo posible del que otros tanto nos estamos alejando, tiene que ser una exigencia que debe traducirse en resultados positivos para el proceso de lucha revolucionaria bolivariana, contra el capitalismo mas criminal de la historia de la humanidad.