Castellano y cierra Asturies

El cambio al castellano del logotipo de la Axencia Asturiana de Cooperación evidencia un retroceso en la visibilización del asturiano por parte de la Administración

22 de marzu de 2013 DE 2013 • Glayiu

La Axencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo ha castellanizado su denominación sin que medie explicación alguna por parte de sus responsables. No es el único caso de retroceso en la normalización de uso de la llingua: el Ayuntamiento de Xixón no pierde ocasión de castellanizar la vida de la ciudad siempre que puede.

La realidad sociolingüística asturiana es la que es: unas élites históricamente orientadas hacia la centralidad madrileña y unos sectores populares que no saben valorar su patrimonio lingüístico porque nadie les enseñó que algo así existiese siquiera.

No es hasta el inicio de los años setenta cuando individualidades sensibles a la supervivencia de la lengua propia de Asturies deciden organizarse para garantizar la vitalidad del idioma y para pelear por su expansión en nuestra sociedad. La primera de estas organzaciones, Conceyu Bable, fue el embrión de ese movimientu de recuperación llingüística.

Cuarenta años después la situación del asturiano sigue siendo incierta. La pérdida de falantes continúa en la medida en que las generaciones que tuvieron el asturiano como lengua materna van desapareciendo, y son sustituidas por escolares que reciben una educación completamente en castellano, con el asturiano como asignatura voluntario u optativa, con pocas horas lectivas a la semana y escasos recursos humanos y materiales.

El movimiento de recuperación lingüística siempre ha apostado por la cooficialidad del asturiano como meta final de sus aspiraciones, mientras desarrollaba campañas de sensibilización hacia la llingua, y promovía entre los diferentes sectores políticos asturianos un mayor uso y normalización de nuestra lengua vernácula. En ese sentido ha habido ciertos avances, ya que se ha pasado de la declaración voluntarista de "promoción y defensa del bable" recogida en el Estatuto de Autonomía del año 1981, a la Ley de Uso y Promoción del Bable/Asturiano del año 1998. Sin embargo, la misma Administración que aprobó esta Ley la incumple sistemáticamente y no destina ni medios ni rigor a su aplicación. Así lo han denunciado desde entonces las diferentes organizaciones de defensa de la llingua, y así se volvió a evidenciar ayer.

La hasta ayer Axencia Asturiana de Cooperación, dependiente de la Conseyería de Bienestar Social (PSOE) cambió su denominación sin que mediara explicación por parte de sus responsables. En su nuevo logotipo pasa a llamarse Agencia. Cuando Rafael Palacios (Bloque por Asturies) se convirtió en director de la cooperación asturiana, promovió el uso del asturiano en el organismo que regía durante los cuatro años que estuvo al frente, entre 2003 y 2007, en un gobierno tripartito junto a IU y PSOE. Pero el propio partido que aprueba normas de uso de una lengua ignora sus ordenanzas sin explicaciones de por medio. "No vale ahora la escusa de la falta de presupuesto, disponiendo como dispone esa Consejería de un Servicio de Política Lingüística para traducir contenidos, ni posible que desconozcan las formas oficiales de los topónimos que ellos mismos han aprobado en el Boletín Oficial del Principado de Asturias hace años. Las muestras de uso público del asturiano en las consejerías responden a voluntades políticas individuales y concretas, y no a planes claros, transversales y sistemáticos de normalización. Cuando llega un responsable al que le preocupa la recuperación del asturiano (como es el caso), esta lengua, sin más, desaparece de la Consejería.", critican desde la Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana.

La señalética en asturiano fue promovida con el decreto 38/2002, por el que se regula la Junta de Toponimia del Principado de Asturias. Once años después Asturies sigue con la señalética a cargo del Principado y del gobierno central en castellano o con la denominación bilingüe en el mejor de los casos. En diciembre pasado el Ministerio de Fomento argumentaba que "el asturiano no es lengua cooficial" para justificar su postura. El movimiento de recuperación lingüística replicaba que la toponimia en asturiano sí era la oficial.

Caso destacado merece el Ayuntamiento de Xixón. Cuando Foro Asturias llegó al sillón municipal, el recién nombrado concejal de Cultura Carlos Rubiera afirmó que su gestión iba a suponer "el toque asturiano" a la vida cultural de la ciudad. No tardó en ser desautorizado por la nueva alcaldesa, Carmen Moriyón. Dicho y hecho, la política de FAC al frente de Xixón ha implicado una regresión en la presencia del asturiano que había conllevado el apoyo de IU a los sucesivos gobiernos municipales del PSOE. El FICXixón, destitución de José Luis Cienfuegos mediante, pasó a denominarse FIC Gijón; los autobuses municipales cambiaron de la noche a la mañana la toponimia oficial, asturiana, por la castellanizada (la reclamación de Iniciativa pol Asturianu hizo que el Ayuntamiento reestableciera la toponimia correcta); la célebre efervescencia musical de la ciudad de los años noventa, denominada Xixón Sound por gracia de Ramón Lluis Bande, pasó a ser el "Gijón Sound" en un reciente evento promovido por el consistorio.

Parece por tanto que no es que asistamos al habitual desentendimiento de las diferentes administraciones hacia la normalización del asturiano como lengua vehicular, es que se está desarrollando una política proactiva hacia la castellanización de los pocos espacios institucionales conquistados por la llingua, de una manera sorda pero evidente, sin que, en la mayoría de los casos, la reacción de la ciudadanía o de las organizaciones políticas y sociales partidarias de la normalización del asturiano esté siendo capaz de revertir esta regresión.