Carbón sucio y caro en El Musel

20 de mayu de 2013 DE 2013 • Javier Orozco

El carbón colombiano que Goldman Sachs acumula en El Musel para especular con el
precio, sale muy caro. A la pérdida de puestos de trabajo en Asturias por el cierre
de la minería, hay que sumar los altos costos humanos y ambientales de la extracción
en el país de origen, tema espinoso, que las grandes empresas intentan mantener
oculto.

Frente a la mina La Francia en La Loma, departamento del Cesar, un grupo de obreros
colombianos recibió a finales de marzo en traje de faena a la novena delegación
asturiana de derechos humanos. Estaban acompañados por mujeres y niños. Cocinaban y
debatían bajo una lona para protegerse de la canícula en las minas de carbón a cielo
abierto más grandes del mundo.

Tras las rejas, dentro de la mina, cincuenta soldados del batallón La Popa armados
con fusil y equipo de combate corren a esconderse avisados por los vigilantes de la
presencia de una comisión extranjera de defensores de derechos humanos. De entrada
nos resulta irregular y peligroso el despliegue de tropas en medio del conflicto
laboral entre Goldman Sachs, propietaria de la mina y los 450 obreros despedidos,
entre ellos medio centenar que padecen enfermedades profesionales muy limitantes
pero que la empresa mediante estratagemas no reconoce, como las hernias discales,
las afecciones pulmonares y los problemas en el sistema músculo-esquelético,
originados en el sobresfuerzo y en las malas condiciones de trabajo.

La persecución sindical y la represión se agudizan en la región minera del Caribe colombiano pero las tasas de ganancia suben. Las empresas se benefician de la
actividad terrorista de los paramilitares contra los sindicalistas y contra los
indígenas alarmados al ver que sus territorios ancestrales están siendo devorados
por las excavadoras de Goldman Sachs, Drummond, Glencore, Anglo American y BHP
Billiton.

Un sindicalista denunció a gritos "Hay un grupo de obreros dentro de la mina hace 58
días, durmiendo en cartones bajo la maquinaria, la empresa no permite que les
entren comida ni agua, beben en los charcos, comen cuando cazan iguanas o cuando les
podemos pasar algo de arroz por el monte. Nos despidieron por hacer sindicato y
reclamar nuestros los derechos. Nos persiguen los vigilantes, los policías, y los
militares que se disfrazan de policías para hostigar y golpearnos. La Goldman usa
como máscaras a las subcontratas para no aparecer ni hacerse responsable de estos
problemas. No quieren sindicato, quieren ver a los trabajadores de rodillas." La
tensión en la puerta de la mina va creciendo y los vigilantes también se ocultan.
Antes lo hizo la administración de la empresa.

El riesgo para los obreros movilizados contra las prácticas de la Goldman Sachs es
latente por la presencia del grupo paramilitar Los Rastrojos, que se mueve con
libertad en áreas mineras controladas por la fuerza pública. Ya amenazaron de muerte
a los dirigentes del sindicato de mineros. Nadie investiga. Sabas Britto y Remberto
Pacheco advierten a la delegación del peligro que corren sus vidas mientras el
Ministerio del Interior le da largas a la petición de esquemas de protección para
ambos y para otros sindicalistas amenazados. El peligro es real. Media docena de
dirigentes mineros han sido asesinados. Hace pocos días dispararon contra el coche
de Sabas.

La persecución sindical y la represión se agudizan en la región minera del Caribe
colombiano pero las tasas de ganancia suben. Las empresas se benefician de la
actividad terrorista de los paramilitares contra los sindicalistas y contra los
indígenas alarmados al ver que sus territorios ancestrales están siendo devorados
por las excavadoras de Goldman Sachs, Drummond, Glencore, Anglo American y BHP
Billiton. "Son malos vecinos" afirman las autoridades del pueblo indígena Wayúu
"Desde que comenzó la explotación las comunidades hemos perdido miles de hectáreas
hasta el punto que ya no tenemos acceso al río desde Albania, porque las tierras
aledañas las ha privatizado el Cerrejón; El resguardo está a menos de 500 metros de
la mina, estamos comiendo polvillo de carbón, durmiendo con las vibraciones del
botadero de desperdicios y de las detonaciones; el resguardo de San Francisco lo
atraviesa la vía férrea y una carretera de acceso en la mitad del resguardo.

Goldman Sachs una de las empresas responsables de la crisis actual, se beneficia de
la especulación y de la sobreexplotación humana y ambiental en las minas de carbón
colombianas.

Esta tarde decenas de mujeres y niños familiares de los mineros despedidos mantenían
ocupado el campamento de la Goldman Sachs en La Loma. Las autoridades ya autorizaron
el desalojo policivo y militar de los obreros que bloquean la maquinaria en la mina
y de sus familiares que ocupan la administración de la empresa.

Aquí en nuestras narices van a cerrar las minas de carbón y sigue llegando un carbón
costoso al precio de la destrucción del territorio de un pueblo indígena, un carbón
manchado de sangre y sudor obrero.