Algo huele a podrido en el 8 de marzo

8 de marzu de 2013 DE 2013 • Rosario Hernández Catalán

Algo en mi condición humana me provoca el sonrojo cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas.

Estoy un pelín hasta el coño del 8 de marzo. Y más aún del 25 de noviembre. Y del primero de mayo. Y de todo el santoral anual con que los Estados han ido poquito a poco canalizando y amansando nuestras ansias luchadoras. El día del SIDA, el día de la infancia, el día del refugiado, el día del vino de Cangas y el día de los oricios en salmuera. Días aprobados por la ONU, la UNESCO, la OTAN y toda su raza*. Yo hoy no celebro, tampoco me manifiesto. Algo huele a podrido en todo esto. No sé explicitarlo muy bien, pero me da pudor ver carteles estatales celebrando mi femineidad.

¿Que tengo yo en una mani que pedir qué?, ¿que no me recorten más en igualdad? ¿A quién decís que se lo pido? ¿Al Estado?, ¿vestidita de lila? No, algo huele a podrido en todo esto. Algo en mi fuero interno me hace sentir ridícula. Es un sentimiento nuevo, que soy feminista, y he ido a muchas manis, pero alguien se ha cagado, ha dejado un zurullo muy gordo y un tufo a Sección Femenina asola el país en estos días del santoral estatal. Con todo el respeto, compañeras, compañeros, pero sospecho que llegan tiempos en los que va a tocar otra cosa. ¿Soy yo sola?, ¿no os pasa algo parecido?, ¿no os empiezan a truñir ya estos días? No me digáis que "es que es un día superimportante, un día para salir a la calle". Creo que la cosa exige algo más profundo... no sé qué... estoy perdida, sólo olisqueo algo nuevo en el horizonte, pero no sé qué es. Construir, más que reivindicar. En las plataformas feministas se nos va mucha energía organizando 8 de marzos y 25 de noviembres y sospecho que esa energía deberíamos gastarla de otra manera...

Pedirle al Estado mejores leyes. Menos recortes. Algo en mi condición humana se sonroja cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas. Y no es sólo cosa del bipartidismo, que ya os veo venir con esa cantinela. No, no sólo es cosa del gobierno, es cosa del Estado, que lleva en su esencia pastorear súbditas y súbditos. Siempre. El Estado es una de las cabezas del Patrix.

Algo en mi condición humana me provoca el sonrojo cuando le pido al gobierno, cuando le exijo al Estado. Que vienen los fachas, y entonces la cadena es más corta. Que vienen los progres, y entonces la cadena se nos alarga. Pero siempre, siempre somos perras con cadena. Perras Yorkshire, cuando en realidad debiéramos ser lobas.

Ahí va una cita de Enric Durán: "Todavía hoy vemos reproducirse un hecho paradójico: las personas, queriendo ser libres, empiezan por pedir a sus opresores que las protejan modificando las leyes creadas por estos mismos opresores, pero la posibilidad de modificación de leyes en base al bien común no es más que una táctica preconcebida que consiste en hacer pequeñas concesiones para conseguir el conformismo y la aceptación sumisa de las grandes injusticias por parte de la mayoría de la población". Pedimos a nuestros opresores que nos protejan, y lo pedimos en estos días en que ellos nos han permitido salir a la calle a limosnear. Algo huele a podrido. No tengo argumentos, sólo intuición....Y la intuición es inteligencia con exceso de velocidad, inteligencia que sabe, pero que no sabe por qué lo sabe.

Con todo mi más sincero respeto, compañeras. Con todo mi agradecimiento, perdonad mi atrevimiento.

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Notes

[1Puede que también os interese esta reflexión escrita en el 2008. Ya no la suscribo del todo pero ahí va: Hiperlugares agotados Cuando decidimos dónde hacer una manisfestación o una concentración, hablo de las feministas y de nuestras fiestas de guardar del 8 de marzo y del 25 de noviembre, siempre elegimos lugares del siglo XX: plaza del Ayuntamiento, frente al Campoamor, plaza de la Escandalera, plaza del Parchís... Las gentes de los movimientos sociales, o sea, las gentes de izquierdas gustan de frecuentar lugares con una fuerte densidad simbólica: plazas céntricas, bares míticos, locales de asociaciones, sedes de partido, Universidad, barrios con solera ... estos lugares otorgan mucha identidad a quienes los frecuentan. Son hiperlugares, lugares con encanto, con mucha historia, con alta concentración semiótica, lugares donde hace treinta años una se enfrentó a la policía, otra soltó un discurso, el otro repartió octavillas, la de más allá conocío a su chica. Hiperlugares, lugares ricos, densos, lugares sacrolaicos. Las concentraciones y manifestaciones del calendario feminista, por lo menos en Asturias, han perdido demasiada fuerza performativa, es decir, no extrañan, no incomodan y no suscitan. Esto se debe en buena medida a que tanto la fecha como el espacio están desactivados por las instituciones y nuestra inercia. Conviene que empecemos a tomar los nuevos espacios públicos, espacios cero en sentido y en historia, pero donde hoy se concentra mayor densidad de consumidores que siguen teniendo un algo de conciencia política. Siguen siendo humanos. Conviene concentrarse en los no-lugares. El 25 de noviembre debería ser el 25 de diciembre en el Parque Principado. El 8 de marzo podría celebrarse el 8 de enero (inicio de rebajas) en el Calatrava.Nuestra identidad se edifica en los hiperlugares, pero las concentraciones hay que hacerlas en los no-lugares porque el mero hecho de romper la lógica consumista con la militancia feminista, ecologista, pacifista genera valiosas incomodidades y extrañezas.