Asturies nun ye España nin Principáu de los Borbones
13:50 hores :: 13/Avientu/2008 :: espublizao por Pelayo Rojo :: [luchas, lengua]
Asturies no es España, ni un Principado de los Borbones.
Pelayo Rojo.
En Asturies hemos llegado por fin al final de un ciclo. Los viejos tiempos se pudren en el arcón del pasado, y ahora se ponen muchas cartas boca arriba, sobre la mesa. Asturies es un país en el que nunca ha entrado la Democracia real. De tapadillo, se perpetuó una administración neo-franquista que vino a dar continuidad a las mafias y oligarquías en el poder, disfrazados de sindicalistas y progresistas. Los mismos llevan sentados en su poltrona unos 30 años. Han sido 30 años tirados a la basura y en los que Asturies se ha ido convirtiendo en uno de los principales basureros de Europa, un cementerio industrial, un paraíso “natural” de residuos tóxicos, contaminación. Toda la mierda ha venido a Asturies, o se ha quedado dentro, sin hallar salida. Solamente hay que fijarse en la mierda que los socialespañolistas del PSOE tenían reservados para su “región”: el embalse de Caliao (destruyendo un maravilloso paisaje natural), la incineradora (una de las mayores de Europa), las líneas eléctricas de alta tensión (para las que la existencia de espacios protegidos y reservas de la Biosfera no eran obstáculo) y, especialmente, la Regasificadora del Musel (Xixón), una verdadera bomba atómica en el seno de la ciudad más populosa del país. Son solo ejemplos de cómo los socialespañolistas, los socialprogresistas administran su puñetera colonia a la que en el fondo odian, pues solamente con odio y desprecio a un país, se pueden proyectar estas cosas.
Odio a un país, y odio a una lengua. Porque después de 30 años de democracia de mentira, la “izquierda plural”, y por cierto, izquierda CARCELERA (recuérdese el sonado procesamiento de Carnero y Morala, a instancias de la FSA-IU, gobernantes en el conceyu de Xixón), el asturiano es una lengua reprimida, acosada, ridiculizada. Acabamos de saber que el Consejo de Europa tira de las orejas al gobierno de España por su política contraria a las lenguas minorizadas del Estado, es decir, todas las que no son el castellano (probablemente la lengua más protegida, impuesta y exaltada del mundo). El último informe indica, para el que sepa leerlo, que la situación del asturiano es propia del periodo pre-democrático. Pero esto no es de extrañar porque, como dijo el probable sucesor del presidente Areces, el socialespañolista Javier Fernández, “darle alas al bable es alimentar el separatismo”. ¡Ni con Franco habíamos tenido tanto descaro! Con Franco teníamos el mensaje de que el “bable” era una reliquia del pasado, un dialecto “entrañable”. Hoy, que no se puede negar científicamente que la lengua asturiana es anterior e independiente del castellano, que es hablada diariamente por lo menos por la mitad de la población, y cuya oficialidad es deseada casi por las tres cuartas partes de los asturianos, hoy, decimos, somos víctimas todos los asturianos del tardofranquismo del PSOE, del centralismo jacobino y españolista a ultranza. Quieren seguir gobernando su colonia como si todavía existiera el INI franquista y los sindicatos verticales, es decir, como si todo un país pudiera seguir mediatizado por una cúpula corrupta y burocrática que gestiona directamente un capital minero-industrial público. ¡Pero Asturies ya no es la Colonia mediatizada por HUNOSA y ENSIDESA, señores socialespañolistas! ¡Entérense de una vez! Las cosas han cambiado mucho. La juventud está muy cansada de emigrar a España a buscarse el pan y a malvender su alta formación a negreros de más al Sur. Hay una juventud nueva, revolucionaria, que se está organizando, que busca un despertar nacional.
Los socialespañolistas están muy nerviosos ante los últimos actos en pro de una República Asturiana. Han puesto casi tres policías por cada manifestante. Los policías han exigido la identificación a activistas absolutamente pacíficos, que no hacían más que ejercitar su derecho a expresarse. Asturies es un país neutralizado y vive bajo la férula de la represión sorda y tenaz. Una tremenda neutralización económica, identitaria, lingüística. Pero estos lazos con España pueden ir cortándose. Somos muchos los que reclamamos la autosuficiencia y la soberanía. Asturies nun ye España, y menos, menos todavía, un Principado de los Borbones.
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